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Los oficios recuperan protagonismo en la ciudad

Luego de varios años de descenso en las inscripciones, los centros de formación profesional registran un marcado crecimiento de la matrícula. La posibilidad de acceder a una rápida salida laboral, emprender un proyecto propio o adquirir nuevas herramientas impulsa a jóvenes y adultos a volver a apostar por esta formación

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En un mercado laboral cada vez más dinámico y competitivo, donde la capacitación permanente se convirtió en una necesidad, los oficios vuelven a ganar terreno en la ciudad. Lejos de ser considerados una alternativa secundaria frente a una carrera universitaria o terciaria, hoy representan una opción concreta para quienes buscan incorporarse al mundo del trabajo, mejorar su situación laboral o generar ingresos a través del trabajo independiente.

La tendencia se refleja en los centros de formación profesional (CFP) de la ciudad, donde este año se registró un importante incremento en la cantidad de inscriptos, revirtiendo un escenario que se había instalado desde la pandemia. “Este año hemos tenido un aumento de la matrícula de ingresantes marcadamente más elevada con respecto a los últimos años, completando el cupo disponible en casi la totalidad de los cursos planificados. Desde la pandemia se venía observando una baja de la inscripción en general, pero este año esa tendencia se revirtió”, explicó Ana Lazzari, secretaria del Centro de Formación Profesional N° 403.

El dato no solo refleja un crecimiento en la cantidad de alumnos, sino también un cambio en la mirada sobre la formación profesional. Cada vez más personas comprenden que aprender un oficio puede transformarse en una herramienta concreta para acceder a un empleo, iniciar un emprendimiento o sumar conocimientos que amplíen sus posibilidades laborales. Los perfiles de quienes llegan a las aulas son diversos. Si bien la matrícula está integrada principalmente por jóvenes y adultos, también pueden incorporarse estudiantes desde los 16 años que se encuentren cursando el nivel secundario. Muchos buscan una primera experiencia laboral; otros desean reconvertirse, perfeccionarse o contar con una actividad que complemente sus ingresos.

La oferta de los Centros de Formación Profesional también se adapta a las necesidades productivas de la región. En el caso del CFP N° 403, los cursos pertenecientes a la construcción, metalmecánica, electricidad y energía figuran entre los más demandados.

En tanto, en el CFP N° 402 se destacan las propuestas vinculadas con gastronomía, estética, informática y aquellas que otorgan puntaje para auxiliares y aspirantes a auxiliares de la educación.

Para Lazzari, la formación profesional no solo apunta a enseñar un oficio, sino también a preparar a los estudiantes para responder a las exigencias del mercado laboral actual. “Nuestros cursos y trayectos están pensados para preparar al egresado frente a los requerimientos del sector socioproductivo local y regional, tanto en lo que se refiere al trabajo en relación de dependencia como al cuentapropismo y el emprendedurismo”, señaló.

En ese sentido, la capacitación práctica aparece como una de las principales fortalezas de este tipo de propuestas. A diferencia de otros trayectos educativos, los cursos están diseñados para que los alumnos incorporen rápidamente herramientas que puedan aplicar en el ámbito laboral. Los trayectos formativos tienen una duración variable, que puede ir desde uno o dos meses hasta un año, según la especialidad elegida. Todos los cursos son gratuitos y quienes cumplen con los requisitos académicos obtienen un certificado oficial con validez nacional, una acreditación que mejora las posibilidades de inserción laboral y brinda respaldo a quienes deciden trabajar de manera independiente.

Consultada sobre cuál es hoy el oficio con mayores posibilidades de inserción laboral, Lazzari sostuvo que no existe una respuesta única. “La búsqueda o la elección de un oficio va a depender de distintos factores que van desde los requerimientos del sector socioproductivo hasta los intereses del alumno. El ingresante que se acerca a nuestra institución recibirá orientación profesional para poder capacitarse en función de su inserción en el mercado laboral de nuestra ciudad”, explicó.

Si bien los centros de formación profesional no funcionan como intermediarios laborales, mantienen una estrecha vinculación con la realidad productiva de la región y orientan su propuesta educativa a las demandas existentes.

Las empresas y organismos que necesitan incorporar personal recurren a los canales correspondientes, como la Oficina de Empleo, mientras que los egresados cuentan con herramientas para desempeñarse tanto en relación de dependencia como desarrollando emprendimientos propios.

El renovado interés por los oficios también refleja un cambio cultural. Durante mucho tiempo, la educación superior fue presentada como el camino casi exclusivo hacia el empleo. Sin embargo, la realidad demuestra que la formación profesional ocupa un lugar cada vez más importante, ofreciendo respuestas concretas a las necesidades de quienes buscan trabajar, especializarse o reinventarse.

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