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El Niño y el Paraná: qué proyectan los organismos oficiales y qué sigue siendo un escenario posible

Los informes oficiales muestran un escenario climático más favorable para las lluvias, aunque la evolución del Paraná dependerá de cómo respondan la cuenca y sus principales afluentes

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Los últimos informes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) sobre la evolución del fenómeno El Niño reavivaron las consultas sobre el posible impacto que podría tener sobre el río Paraná durante los próximos meses. La principal duda es si ese escenario permite anticipar una crecida importante. Según la información oficial disponible hasta el momento, todavía es temprano para afirmarlo.

El SMN proyecta una mayor probabilidad de precipitaciones normales o superiores a lo normal en sectores del centro y noreste argentino durante los próximos meses. Sin embargo, ese pronóstico climático no significa automáticamente que el Paraná vaya a registrar una crecida extraordinaria, ya que la respuesta del río depende también de cómo evolucionen las lluvias en toda la cuenca.

El organismo explicó, además, que el Pronóstico Climático Trimestral presenta tendencias y probabilidades para un período de tres meses. Por ese motivo, no permite anticipar cuándo, dónde o con qué intensidad se producirán las lluvias en una ciudad determinada, ya que esas situaciones se evalúan mediante los pronósticos meteorológicos de corto plazo.

En el caso del Paraná, el seguimiento de la evolución del río está a cargo del Instituto Nacional del Agua (INA), que actualiza periódicamente sus pronósticos hidrológicos a medida que incorpora nueva información sobre lluvias, caudales y niveles del sistema.

Los especialistas en hidrología explican que una crecida importante no depende únicamente de la presencia de El Niño. Para que el Paraná registre un aumento significativo de su caudal deben producirse lluvias abundantes y persistentes durante semanas o meses sobre una amplia porción de la cuenca, que comprende sectores de Brasil, Paraguay, Bolivia y Argentina, además de un incremento sostenido del aporte de sus principales afluentes.

Por tratarse de una cuenca de gran extensión, las crecidas más importantes del Paraná suelen desarrollarse de manera gradual, lo que permite seguir su evolución mediante mediciones y pronósticos que se actualizan de forma permanente.

Por eso, aunque el escenario climático actual muestra una mayor probabilidad de lluvias, la evolución del Paraná continuará dependiendo de cómo respondan las distintas regiones de la cuenca en los próximos meses. Los informes que vayan publicando el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional del Agua permitirán evaluar si ese escenario se mantiene o si presenta cambios.

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