
El domingo 3 de mayo, entre las 5:30 y las 6:00, Ricardo Batel de 36 años, y su pareja, Aldana Torrilla de 29, iban en moto desde La Emilia hacia el Barrio Colombini. En el camino, un grupo de jóvenes se les cruzó de golpe para hacerlos caer.
El impacto fue tan fuerte que los dos quedaron tirados en el piso inconscientes. En lugar de irse, los agresores les pegaron patadas en la cabeza mientras estaban indefensos. También los revisaron para robarle la billetera a Ricardo e intentaron llevarse la moto.
Al principio los atendieron en el Hospital San Felipe luego los trasladaron al Sanatorio de la UOM. Aldana se pudo recuperar, pero Ricardo quedó internado en terapia intensiva en un estado muy grave. El parte médico indicaba que tenía un fuerte golpe en el lado derecho de la cabeza y una hemorragia en el izquierdo, causados por la caída y por las patadas que recibió.
Después de pelear por su vida durante casi un mes, Ricardo falleció debido a las lesiones. El caso conmovió a toda la ciudad y dejó a una bebé de un año sin su papá. El ataque ocurrió en una zona donde los vecinos reclaman seguido por la falta de luces y de cámaras de seguridad.
Este trágico desenlace expone otra vez la situación de desprotección que se vive en las calles de San Nicolás y genera un fuerte rechazo en la comunidad. Es hora de que el Ejecutivo municipal deje de mirar para otro lado, tome cartas en el asunto y se haga cargo de la inseguridad creciente antes de que se tengan que lamentar más vidas destrozadas.



