Lo que había sido una definición cerrada y con escasas emociones terminó de la peor manera. Luego del penal convertido por Juan Cruz Varas, que le dio el título a Regatas, se produjeron graves incidentes que opacaron por completo la consagración. El saldo más preocupante fue la internación de Facundo Castaño, kinesiólogo del conjunto náutico, quien sufrió un traumatismo con pérdida de conocimiento.
Mientras los jugadores de Regatas celebraban el campeonato, un artefacto explosivo arrojado desde la tribuna de La Emilia estalló cerca del grupo de futbolistas. Instantes después, Salvador Martínez, lateral del campeón, realizó gestos obscenos hacia la parcialidad rival, lo que incrementó la tensión en el campo de juego.
La reacción fue inmediata. Diego Brizuela ingresó corriendo para agredir a Martínez y se desató una batalla campal, con golpes de puño, patadas y la intervención de jugadores de ambos equipos. En medio del desorden, el futbolista de Regatas terminó con el rostro ensangrentado.
La peor parte la sufrió Castaño. El kinesiólogo quedó tendido tras recibir un fuerte golpe, fue asistido por el servicio médico y trasladado en ambulancia al CEM, donde permaneció internado por el traumatismo sufrido.
El árbitro Diego Aguirre expulsó a Brizuela, aunque para ese momento la situación ya estaba fuera de control. Los gestos de Martínez fueron una conducta inapropiada, pero no justifican la reacción violenta que siguió ni el riesgo al que quedaron expuestos quienes estaban en el campo de juego.
Los episodios fueron registrados por la transmisión y contaron con la presencia de dos veedores de A.Pre.Vi.De.. Ahora, el Tribunal de Disciplina y los organismos correspondientes deberán analizar lo ocurrido y definir las eventuales sanciones.
La final de la Liga Nicoleña, que debía quedar en la memoria por la coronación de Regatas, terminó marcada por un desenlace violento.



