Historias

La historia de Nicolás y Tomás Capogrosso, los hermanos rosarinos que encendieron el beach volley en los Juegos Suramericanos

Conformaron una de las duplas que representaron al deporte argentino en Santa Fe 2026. “Nos va a quedar en el recuerdo de haber jugado acá en casa y con todo el aliento”, aseguraron tras ser acompañados por una multitud en cada partido.

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En los Juegos Suramericanos se vivió una verdadera fiesta en un partido de Argentina. No era el Coloso del Parque ni el Gigante de Arroyito; era el Rural Picadero de Rosario, cuando los hermanos Nicolás y Tomás Capogrosso salían a la cancha de beach volley.

Cuadras de fila, tribunas repletas, cánticos, color en las gradas, caretas con sus rostros, banderas celeste y blancas y un ambiente de localía para la pareja del beach masculino que hizo vibrar a los fanáticos.

Los rosarinos contaron cómo vivieron los Juegos en su ciudad, cómo es competir siendo hermanos y el sentimiento de la familia en palabras de su padre Néstor, quien sembró la semilla del deporte en ellos.

Nicolás y Tomás Capogrosso, los hermanos rosarinos que fueron locales en los Juegos Suramericanos

Nicolás y Tomás Capogrosso fueron una de las grandes sensaciones de la primera semana de competencia en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en la sede de Rosario.

Los hermanos formaron una de las duplas masculinas que representaron a la Argentina y tuvieron un condimento extra: fueron y se hicieron sentir como locales en el estadio.

El camino de cada uno en el deporte fue inculcado desde su familia, incluso con un cambio drástico para acompañar a su papá. “Nico jugaba al fútbol; se llevan 8 años entre ellos, entonces con Nico íbamos al fútbol y yo jugaba al vóley recreativo en el Club Sonder. A mí me encantó toda la vida el vóley y él me acompañaba, miraba y empezó a meterse, meterse y pasó al vóley indoor”, contó Néstor, su padre, en diálogo con TN.

“Estuvo en selecciones nacionales de menores y en un momento dijo: ‘Me voy al beach’ y desde 2014 está acá en el beach voley”, agregó.

En el caso de Tomás, por la diferencia de ocho años entre ellos, siempre tuvo como una referencia a su hermano. Con una familia dedicada al vóley, no tuvo muchas dudas. “Tomi fue diferente, porque él siempre se ligó al vóley, jugó en Club Sonder como el hermano durante muchos años”, contó Néstor.

Al igual que su hermano, tuvo una destacada carrera en el voleibol indoor antes de pasar al beach, incluso con un logro muy importante con la Selección argentina. “Tiene medalla de bronce en el Mundial de indoor en Túnez siendo punta titular con Armoa, que hoy es titular en la selección indoor”.

En este camino, hubo un punto de inflexión que lo cambió todo: la pandemia. Teniendo en cuenta las restricciones que corrían en esos tiempos, los deportes en espacios cerrados eran muy complicados de practicar y, para no quedarse parado, Tomás decidió empezar con el vóley playa.

“Vino la pandemia y Tomi dijo: “Me voy a jugar al beach voley con mi hermano”. Y ahí arrancó el sueño: Nico estuvo en los Juegos de Tokio (2020/1) y a partir de ahí dijo: ‘Yo quiero jugar con Tomi’. Hoy son la dupla”.

Jugar con su familia en las tribunas

Con el condimento de ser locales, Nico y Tomi tuvieron la fortuna de tener a sus familiares y amigos en las tribunas alentando por ellos. “Lógicamente, me lo voy a llevar en la memoria porque, más allá del resultado, es una experiencia que siempre va a quedar”, aseguró Nicolás, que también izó la bandera argentina en inicio de los Suramericanos.

“Es mi ciudad, mi casa y jugar con todos acá es una experiencia única. Haber sido abanderado también, me tocó también encender la llama olímpica en 2022 y es una experiencia muy linda; son cosas que uno se lleva del deporte”, agregó.

Si bien el resultado no fue el esperado, en su rol de hermano mayor, puso el foco en lo positivo: “El resultado, la verdad que pasa, en unos días pasa; nos vamos a acordar más de estas experiencias y estas sensaciones que del resultado en sí”.

A lo largo del partido contra Brasil y contra Chile, se pudo ver en un sector de la tribuna de familiares las caras de los Capogrosso en forma de pancarta que cada uno de los invitados agitaba para alentarlos.

Esta situación no pasó desapercibida dentro de la cancha y Tomás contó sus sensaciones al respecto. “A veces, cuando las cosas salen como uno no espera, busca a veces una salida y yo muchas veces miraba al público para volver a mentalizarme. Se siente el cariño, el apoyo y algo muy bonito”.

Por circunstancias de competencia, los Capogrosso suelen estar mucho tiempo en Brasil, alejados de sus familiares, y el desarraigo no lo llevan con ligereza. Tras una semana compitiendo en su tierra, los hermanos destacaron la importancia de la localía.

“Creo que no nos acostumbramos a este marco. Es algo superloco para nosotros, pero bueno, de a poquito iremos cayendo en esto de que Rosario respira beach voley y nos viene a alentar todos los días a todo lo que da”, aseguró Tomi.

Una medalla esquiva en un torneo inolvidable

Luego de su gran desempeño en la fase de grupos, Nico y Tomi Capogrosso clasificaron a las semifinales, donde les tocó enfrentarse a la dupla brasileña de Evandro y Artur, una de las mejores de Sudamérica.

Esta final anticipada se vivió con esa intensidad: tribunas repletas, una fila interminable, gente parada en los pasillos, aliento incansable, silbidos para los visitantes y un clima muy argentino. Sin embargo, el resultado no fue el esperado.

En el duelo por la medalla de bronce, los Capogrosso se midieron ante la dupla chilena de Marco y Esteban Grimalt, donde volvieron a caer para quedarse con un cuarto puesto.

Pese a esta situación, los Suramericanos 2026 se convirtieron en una experiencia inolvidable para ellos. “Uno, obviamente, quería la medalla, sea cual sea el color. Creo que el valor que le damos a este torneo es todo el apoyo que vino desde la gente. Las canchas explotadas, vinieron a alentar todos los días, a pesar de ser día laboral, frío, calor. Eso es lo que nos vamos a quedar. Algo muy lindo y que nos va a quedar en el recuerdo de haber jugado acá en casa y con todo el aliento”, contó Tomás, notablemente conmovido.

Por su parte, Nicolás fue más analítico, aunque valoró el contexto. “Creo que hoy hay que aceptar que fuimos superados. Sabíamos que era un equipo que tiene mucha experiencia”.

Al mismo tiempo, valoró la importancia de su cuerpo técnico para haber llegado hasta esta instancia. “Fundamental todo el apoyo de nuestro cuerpo técnico. Agradecerles a ellos”.

“Son esos partidos, creo que el de Brasil, que nunca se olvidan, y lo que fue este entorno, obviamente, no se va a olvidar en mi cabeza. No lo vivimos muy seguido porque muchas veces estamos solos, y haberlo vivido con toda esta gente es para volvérselo a agradecer a todos los que se acercaron y nos están apoyando, aun así en la derrota. Los argentinos somos muy resultadistas muchas veces y en este caso fue al revés: muchos mensajes de apoyo, de aliento y nos hicieron sentir increíbles”, complementó.

Cómo es jugar en dupla con un hermano y representar a la Argentina

Más allá del gran torneo realizado y del marco imponente en las tribunas en cada partido, los Capogrosso tuvieron una particularidad: jugar como dupla siendo hermanos. Este privilegio no es común en el deporte y por eso le dieron un valor muy especial.

“Es algo muy lindo que esto quede entre familia. Creo que ahora capaz estamos un poco enojados entre nosotros por cosas del partido, pero creo que al final, mañana cuando estemos en casa comiendo un asado, seguramente nos vamos a abrazar y vamos a decir ‘te quiero mucho’ y mi papá va a venir y nos va a calmar y va a ser todo igual que siempre”, contó Tomi.

Al mismo tiempo, entendió cómo valorar las dificultades que aparecen en el camino: “Muchas veces no se da, cuando uno juega con un hermano así, que las cosas son más difíciles, y creo que eso nos hace muy bien como equipo”.

“Con Tomi hacemos un gran equipo. Empezar a jugar al beach vóley juntos nos unió mucho como hermanos porque compartimos todo. Quizás antes de eso cada uno tenía más su vida y hoy compartimos el día a día y es fantástico”, agregó Nico.

El orgullo de una familia y un apoyo incondicional

En medio de los pedidos de fotos, micrófonos, cámaras y un clima festivo, un hombre alto miraba a los hermanos Capogrosso con los brazos cruzados, un poco alejado de toda la marea, con los ojos llenos de orgullo. Se trataba de Néstor Capogrosso, el padre de esta dupla dentro y fuera de la cancha.

“Para la familia es un orgullo total que los chicos compitan a este nivel, que lo hagan bastante unidos”, dijo Néstor. “Si bien por ahí pelean, son peleas normales de juego; la familia está muy unida, estamos todos atrás del objetivo, todos tenemos el objetivo de que lleguen lo más alto que se pueda en este deporte”, agregó con su opinión de padre.

Como una persona experimentada y reconocida dentro del mundo del voley en Rosario, Néstor fue uno de los encargados de la organización del evento, pero el contexto superó sus propias expectativas.

“Fue muy superior a lo que yo pensaba que era. Nos ha desbordado en el sentido del público; es algo soñado. Yo me sentía en un clásico de Newell’s-Central, porque cuando vos vas al Coloso o al Gigante, vos sentís ese clima y realmente sentir ese clima en un lugar de beach volley para nosotros es un sueño. Estamos felices”, aseguró emocionado.

Al mismo tiempo, Néstor reveló que la familia hace un gran esfuerzo para seguir a Nicolás y Tomás en busca del sueño de competir en el beach voley: “Nosotros tenemos nuestra vida, con mi señora, armada para acompañarlos y apoyarlos a ellos. Todos nuestros trabajos son pensados para poder salir con ellos, viajar con ellos. Yo trato de viajar todo lo que más puedo, donde puedo, porque económicamente hasta donde me alcanza, pero voy mucho. Con el beach volley, ellos están ocho meses afuera y cuatro meses acá, así que esos que están acá hay que disfrutarlos”.

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