
Aunque no es novedad la cantidad de causas ligadas a la comercialización de drogas en el corredor que involucra el sur santafesino y el norte bonaerense, de un tiempo a esta parte tomó mayor intensidad la actividad judicial para destapar maniobras de narcotráfico en distintos puntos de la zona.
Con Rosario como eje de la ruta de comercialización, distintas ciudades -entre ellas San Nicolás- se han visto envueltas en operativos que resultaron en la incautación de grandes lotes de clorhidrato de cocaína, en especial sobre la vía fluvial que marca el río Paraná. Por ejemplo, los 210 panes por un peso total de 232 kilos de droga a la altura del kilómetro 351 del río Paraná, en inmediaciones de la Rada Norte del puerto de San Nicolás.Dicha maniobra se desarrolló en el marco de una causa llevada adelante con intervención del Juzgado Federal de Garantías de Bahía Blanca N° 2, con un detallado trabajo por parte de Prefectura Naval para las tareas en campo realizado a principios de agosto.
En ese sentido, se suma lo acontecido durante los primeros días de septiembre con la aparición de un misterioso hidroavión en General Alvear y su conexión directa con nuestra ciudad en un nuevo caso de narcotráfico que derivó en múltiples allanamientos, además de la detención de Maximiliano Cafiero como principal acusado. Este último, nicoleño de 29 años fue señalado como líder de una organización que operaba en nuestra localidad y cercanías.

Reina el silencio
Dicho cambio de tendencia en esta lucha contra el crimen se sustenta de gran manera en la decisión del Poder Judicial de tomar mayores cartas en el asunto y de lograr una mayor interacción con las fuerzas de seguridad para la realización de operaciones tácticas, tanto de investigación como al momento de intervenir. Si bien los resultados positivos se perciben con más notoriedad, también se prevé que los hallazgos representan una porción de lo que sucede a diario en cada municipio involucrado.
Es en este punto donde aparecen ciertas incógnitas respecto al accionar de una “pata floja” en esta lucha, que es la postura tomada por los representantes del Poder Ejecutivo en los planos municipales en medio de esta cruzada. Aunque en épocas de campaña electoral suele escucharse en los diversos discursos el pedido por mayor seguridad y robustecimiento de las fuerzas, en este lapso de elevada actividad, los jefes comunales han optado por permanecer alejados de la problemática y no pronunciarse al respecto, sea para felicitar a quienes si lo hacen o mostrar preocupación por los estupefacientes que circulan en los tejidos urbanos casi sin inconvenientes.
Lo llamativo del caso es que a la hora de los actos que vinculan a Nación o Provincia, los intendentes no pierden el tiempo de aparecer en esas fotos tan determinantes para los currículos políticos. Prueba de ello es el antecedente que dejó en 2024 la instalación de una base de la UTOI -Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas- por parte del gobierno bonaerense en un acto realizado en el Puerto San Nicolás y que reunió a los hermanos Passaglia junto a Axel Kicillof, dos polos opuestos de la dirigencia política.
En ese momento, las bocas se llenaron de una bandera contra los delitos de esta índole, pero dos años más tarde no existen referencias hacia el tema a pesar de que choca directo nuestra ciudad por agua, tierra y aire. Sobre esto, no se conocenjustificaciones -al menos públicamente- para no mostrar el interés de pronunciarse o prestar colaboración a sabiendas del conocimiento del terreno, uno de los puntales que ha referido el oficialismo nicoleño al momento de pujar por la autonomía en Seguridad. Tampoco se percibe desde el punto de vista de la recolección de vista, como si este avance judicial y el desbaratamiento de ciertos grupos ligados a la venta de drogas fuera perjudicial para los espacios gobernantes locales, al contrario de lo que debiera interpretarse como un cambio más que positivo para la sociedad. Como si existiera un temor a entrometerse por parte de algunos sectores de la casta.



