Espectáculos

Los hermanos sean unidos por el horror

Se estrenó la segunda serie de la saga "Monsters", donde dos hermanos deciden ponerle fin al resto de su familia

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La mente de Ryan Murphy es capaz de generar mundos y escenarios que ponen al espectador en la realidad latente en una época determinada donde la angustia, el salvajismo, la violencia entre otras sensaciones crudas del ser humano rondan por doquier.

Siendo una serie totalmente distinta a su antecesora “Dahmer”, la historia de Erik y Lyle Menéndez pretende abordar el plano traumático emocional de los protagonistas dejando por varios capitulos de lado los actos de violencia propiamente dicha.

La serie se desarrolla durante las decadas de los 80’s y 90’s donde se muestra a la familia Menéndez, conformada por José Menéndez (Javier Bardem), Kitty Menéndez (Chloe Sevigny), Erik Menéndez (Cooper Koch) y Lyle Menéndez (Nicholas Alexander Chavez) viviendo en una lujosa mansion en el estado de California. Su riqueza se debe a que esta familia de descendencia cubana fue productora de eventos relacionados al entretenimiento.
Desde el momento cero se percibe el clima hostil en el relato, una familia que puertas afuera destila éxito, seguridad y con un reconocimiento en los circulos más exclusivos de la sociedad empresarial. Pero sucede todo lo contrario puertas adentro, el constante maltrato de los padres de esta familia a sus hijos generan la perspectiva ideal para entender lo que sucedió a futuro. El marcar como se debe ser a futuro, con quien debes relacionarte y con quien no, el factor del dinero (que era abundante) y muchas prerrogativas mas inundan a la serie de contextos que llevaron a los hermanos a cometer el crimen donde sus padres fueron las vicitimas.

Una sociedad en constante cambio donde los ojos ajenos generaban hartazgo, timidez y ocultamientos de la integridad personal. En ese ámbito hostil sumado a la violencia ejercida por los padres, los hermanos Menéndez crearon su violencia causada por la carencia de afecto, valores y principios en el seno familiar.

Entrando en el mundo exclusivamente de la serie, el principio de la misma se puede llegar a considerar tediosa, aburrida o sin ritmo, situación pensada al detalle por el director para en los capítulos siguientes encontrar climas mas inestables con sorpresas rutilantes desde el lado actoral mediante las palabras o deseos reflejados en acciones rutinarias. No pretende destacar la violencia sino el deseo de provocar daño en los protagonistas.

Las actuaciones principales sufren algunos altibajos durante el paso de la serie siendo Javier Bardem el único que mantiene su excelencia en todos los capítulos que participa. Una de las ideas base del productor Ryan Murphy  fue que los actores que fueran a interpretar a los hermanos Menéndez no conocieran el caso, no supieran lo que pasó, para asi de esta forma lograr un asombro genuino en el papel de asesinos.

La monotonía abarcada en los primeros capítulos logran su momento bisagra en el episodio 5 donde ocurre un confesión que desata la revolución en los personajes que intervienen en la escena así también en el espectador dada lo vibrante de la escena acompañada por una actuación de alto nivel.

La forma de contar una historia del crimen nos lleva a empatizar con el agresor, es este caso no sucede tal cual a causa de que el deseo de toda la plana productora es la de generar conciencia en las infinidades de traumas que se crean en una familia puertas adentro y como el mundo las ignora, no se dan por aludidos o por temor a la mirada social lleva a retrotraerse de formas tóxicas, querer atentar contra su propia vida o culpar a cualquier persona de un acto en el cual no estuvo involucrado.

La serie es un buen producto, por momentos carente de esencia y con alguna deficiencia actoral en algún tramo. Los protagonistas de estos episodios, los hermanos, actoralmente uno supera al otro, quizas sea por el desconocimiento de la historia real o simple por el talento expuesto delante de la cámara. En la sumatoria de las cosas es una serie sumamente aprobada, entrando en detalles los únicos dos puntos son el antes expuesto y el guión que gira en espiral hasta el momento de sorpresa original. La sorpresa existe pero el suspenso se alarga mucho de forma innecesaria.

Un dato curioso es que en la vida real solo se pueden encontrar fotos de los hermanos Menéndez durante su juicio, las demás imagenes fueron destruidas, en el año 2009 un coleccionador de cartas de la NBA encontró a los hermanos formando parte del público, dicha carta en la actualidad esta valuada en millones de dólares elevando aún mas el mito de los hermanos que masacraron a sus padres.

Netflix ya ha confirmado la tercera entrega con la historia de Ed Gain interpretado por Charlie Hunnam.
Cada historia tiene su origen y de ser contada de forma diferente una de otra, ojalá se sigue estableciendo conciencia del pasado y no ocupar el espacio de comodidad generado por el romantizar algo que durante toda la historia debería ser condenado.

Larga vida al séptimo arte.

Fuente: Mariano Kane

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