
Martina Mantovani, hija única, capricorniana y de 23 años, una vez finalizada la secundaria se embarcó en el estudio de Ciencias Económicas en la ciudad de San Nicolás, una experiencia que no resultó del todo agradable para ella hasta que apareció la oportunidad de cambiar de carrera y estudiar Diseño de Indumentaria en Rosario. Esta nueva etapa le hizo comprender que el diseño no consiste solo en pensar en formas, estilos y colores, sino también en una sumatoria de conceptos que marcan la historia de una persona o de una comunidad. La pandemia y el aburrimiento impulsaron la creación de Pibita Retro, un emprendimiento destinado a la venta de indumentaria orientada a combinaciones particulares y únicas, en el que no solo pretende mostrar los conocimientos adquiridos durante su formación, sino también crear tendencias o formas de vestir que logren trascender con el paso del tiempo. En la actualidad, su trabajo no está abocado únicamente a la confección y venta de indumentaria, sino que además brinda apoyo de vestuario a producciones publicitarias, cinematográficas y a todo aquello que requiera que el mundo de la moda siga aportando su granito de arena a las historias que existen para contar.
La identidad que busca hacerse un lugar en el mundo:
“Establecer una identidad no me costó demasiado. Hay dos conceptos o dos corrientes que, de alguna manera, siempre estuvieron en mi vida: el reciclaje y lo vintage. En cada oportunidad que tenía que realizar un trabajo para la facultad, mi orientación era esa y sigo con esa ‘ideología’ en cada trabajo que realizo. Si bien muchas veces me adapto a lo que el trabajo exige, mi identidad está sobre todo en lo vintage y pretendo diferenciarme del resto mediante eso”.
La comunicación a través de la indumentaria:
“La ropa comunica, te brinda características de la personalidad de alguien, te marca en qué época se encuentra, te transmite emociones, es mucho más que una combinación de colores o un estilo determinado. Por momentos me siento más historiadora que diseñadora de indumentaria. Me fascina investigar y saber con precisión cómo se vestían en determinada época y qué pretendían comunicar con eso. El estudio de entender el porqué de cada confección me llevó a querer más esta profesión”.
Su preferencia por los 70:
“Amo los 70, no sé por qué, pero me gustan las siluetas, los pantalones anchos ‘patas de elefante’, los autos, el predominante color naranja, el cuero, la tendencia todavía de lo hippie. Es una época más apagada que los 60 y es quizás la que va más con mi personalidad”.
El deseo predominante del artista:
“No me considero artista por el momento, pero me gustaría en un momento poder serlo. Al principio tuve mis dudas con ‘Pibita Retro’ porque sentía que era más un hobby que una profesión. Luego de recibirme en la facultad, de trabajar un poco más en este ambiente, de ver la aceptación que tengo en lo que hago, me llevó a encararlo de una manera mucho más profesional y espero la oportunidad para poder dar el salto a proyectos que tengan la repercusión que mi trabajo, ganas y esfuerzo desean”.
La representación de Pibita Retro:
“Ser adolescente te lleva a descubrir tu personalidad de muchas formas. El aburrimiento fue un impulso para descubrirme. Estaba viendo qué podía hacer y dije: ‘¿Por qué no empiezo a vender ropa que no uso?’, y es así como surge ‘Pibita Retro’. ‘Pibita’ porque es como me dice mi mamá y ‘Retro’ es el término que mejor quedaba para ‘Pibita’. A mí me gustaba más ‘Vintage’, pero el otro quedó mejor. Este emprendimiento fue el inicio del desarrollo de mi personalidad y el cual hoy tomo con más seriedad para alcanzar cada idea que se me va ocurriendo. Por suerte, me trajo a muchas personas que me acompañan y me tiran la buena onda necesaria para encarar con más fuerza todo lo que está por venir”.
El orgullo del hacer:
“El resultado marca mi orgullo. Ver que la persona que me contrata o compra lo que vendo se sienta feliz, a gusto, es lo que más me llena de orgullo. Suelo ser bastante pesimista con las cosas, pero todo cambia cuando empiezo a ver los resultados. Ahí siento que nace una fuerza mayor para lograr todo lo que me proponga”.
El futuro del camino elegido:
“Me falta mucho por aprender y por equivocarme, pero estoy con las mismas ganas de siempre. Ampliar el espectro de mi trabajo es un objetivo cercano, además de empezar a crear prendas que reflejen de manera precisa la personalidad de la persona o personaje que haya que representar”.
La precisión sobre aquello que quiere alcanzar aparece como un rasgo central en Martina, al igual que cierto pesimismo que, según su propia mirada, le permite analizar aquello que otros no advierten o ser realista frente a las exigencias de cada objetivo.
En ese equilibrio se encuentra: por momentos viviendo el presente, volviendo de manera constante al pasado para obtener conocimiento y pensando siempre en el mejor futuro posible de acuerdo con las circunstancias. Ideas, sonrisas, historia y compañía forman parte de ese recorrido. Nada puede salir mal. La integridad propia y ajena lo agradecen. Y lo agradecerán.


