
Mónica Santo, de 42 años oriunda de Misiones pero domiciliada en San Nicolás, captaba a sus víctimas por la aplicación Tinder o buscando ganarse su confianza en comercios. Una vez que lograba reunirse con ellos, les ponía una droga llamada “Benzodiazepina” en la bebida. Este fármaco les hacía perder completamente el conocimiento, les anulaba la voluntad y les borraba la memoria.
Con las víctimas indefensas y dormidas, les robaba dinero en efectivo, dólares, joyas y celulares, y hasta usaba sus tarjetas de crédito y débito para hacer compras. En algunos casos, también los extorsionaba aprovechando que no se acordaban de nada.
La situación actual cambió por completo esta semana. La fiscal Verónica Marcantonio cerró la investigación gracias a un informe médico clave. Este documento confirma que los efectos de la droga coinciden exactamente con lo que relataron los damnificados: Mareos, caídas, desmayos prolongados y amnesia. Además, se comprobó que un hombre de Ramallo terminó internado varios días en estado delicado por esta causa.
Con estas pruebas, la fiscalía tiene previsto pedir la elevación a juicio la semana que viene. Santo, que está presa desde diciembre tras un allanamiento en su casa de Barrio Belgrano donde le encontraron los fármacos, enfrenta más de diez denuncias por hechos cometidos en San Nicolás, Ramallo, Villa Constitución y Rosario, además de tener una condena previa por los mismos delitos.



