Este sábado 13 de junio se conmemora una fecha fundamental para las letras nacionales. El Día del Escritor en la Argentina fue establecido por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) en honor al nacimiento de Leopoldo Lugones, quien llegó al mundo un día como hoy de 1874 en Villa María del Río Seco, Córdoba. Si bien el trágico suicidio del autor —ocurrido el 18 de febrero de 1938 en el Delta de Tigre— conmovió profundamente al ambiente intelectual y propició que la SADE impulsara el homenaje permanente, la entidad decidió elegir su fecha de natalicio para celebrar el día de los trabajadores de la pluma.
¿Quién fue este exponente? Leopoldo Lugones se consolidó como el máximo exponente del modernismo literario en el país y un verdadero polímata de las letras, desempeñándose con maestría como poeta, ensayista, narrador y periodista. Fue el fundador y primer presidente de la SADE en 1928, nucleando a los intelectuales de su época. Su peso en el ámbito cultural fue de tal magnitud que el propio Jorge Luis Borges lo catalogó tras su deceso como el máximo escritor de la Argentina.
Un legado literario fundamental y sus contradicciones
Su prolífica obra poética y ensayística buscó de manera incansable consolidar una identidad y una lengua nacional. Entre sus títulos más célebres destacan Los crepúsculos del jardín y Las fuerzas extrañas, este último un libro pionero para la literatura fantástica y de ciencia ficción en el Cono Sur. Su escritura se caracterizó por una riqueza léxica deslumbrante y una rigurosidad métrica que transformó las estructuras de la literatura hispanohablante.
Sin embargo, su figura también trascendió por la profunda complejidad de su recorrido político e ideológico. En su juventud demostró un perfil marcadamente progresista al fundar el periódico socialista revolucionario La Montaña junto a José Ingenieros. Con el paso de los años, su pensamiento mutó drásticamente hacia posturas nacionalistas autoritarias, un viraje que lo llevó a defender ideas dictatoriales y a apoyar abiertamente el golpe militar perpetrado por José Félix Uriburu en 1930.
La coincidencia con la devoción a San Antonio
En el ámbito de la fe, cada 13 de junio se evoca también la figura de San Antonio de Padua, al cumplirse un nuevo aniversario de su fallecimiento en el año 1231, cuando tenía solo 35 años. Aunque la tradición oral lo vincula directamente con la ciudad italiana, su identidad real marca que nació bajo el nombre de Fernando Martins en Lisboa, Portugal, cerca del año 1195. Tras formar parte inicialmente de la Orden de los Canónigos Regulares de San Agustín, se unió a la Orden Franciscana y se convirtió en seguidor de San Francisco de Asís.
Su notable capacidad como predicador y los numerosos milagros que se le atribuyeron motivaron que el Papa Gregorio IX lo declarara santo apenas 11 meses después de su deceso, convirtiéndose en el segundo santo canonizado más rápido de la historia de la Iglesia Católica. En el plano del folclore y la cultura popular local, San Antonio es mundialmente reconocido como el patrono de las causas perdidas, de los objetos extraviados y, tradicionalmente, el protector de los solteros.



