
En Rescate Equino San Nicolás todo funciona ad honorem. En este momento, son aproximadamente diez voluntarios y cuatro personas en la Comisión Directiva las que se encargan de compras, pagos, recaudación de dinero, organización de eventos y de la parte legal y administrativa de la asociación.
Solo una sola persona recibe sueldo que es la encargada de realizar las tareas de mantención y de asistir a los animales durante la semana.
En sus comienzos, al ver casos de maltrato, los voluntarios se organizaron para poder asistir a los animales. Como los episodios se incrementaron, decidieron fundar Rescate Equino. Hasta hace un tiempo recibían caballos que estaban en la vía pública pero esa tarea ahora la realiza el municipio.
En un principio, la asociación funcionó en un lugar prestado, luego en el corralón de la municipalidad y hasta hace tres años en el predio perteneciente al batallón. En la actualidad, se encuentran en un campo alquilado pero, en dos meses, deben mudarse nuevamente ya que vence el contrato de alquiler.
Luisina Martínez, una de las integrantes de la asociación manifiesta que en este momento la institución está atravesando dificultades económicas: “Es muy caro mantener un caballo. La comida, la atención veterinaria implican costos elevados. Tenemos gastos que superan los tres millones de pesos mensuales. Se realiza todo a pulmón entre los padrinos, los socios que aportan, los voluntarios y alguna rifa que organizamos. Nosotros asumimos el cargo de las cirugías y los traslados se cobran por kilómetro”
Con respecto a los motivos de rescate, Luisina Martínez manifiesta que reciben caballos provenientes de situaciones de maltrato, abandono, explotación y que siempre ingresan con una resolución judicial a través de una orden de secuestro. “La policía realiza el procedimiento y desde la asociación somos el depositario judicial. Nosotros no tenemos la potestad de ir a un lugar y rescatar al caballo. Estaría bueno que la gente sepa porque muchas veces nos llaman pidiendo que vayamos a buscar un caballo pero no podemos”.
Sobre las carreras ilegales desde la organización manifiestan que tienen conocimientos sobre estas prácticas que se realizan en San Nicolás y la zona y que, en el refugio, recibieron un animal que quedó ciego y luego falleció producto de esta práctica.
A pesar de las adversidades monetarias, los voluntarios no bajan los brazos. Como proyecto a futuro sueñan con poder continuar con las adopciones, mejorar las condiciones de los animales y del lugar para poder recibir a establecimientos educativos y brindar charlas para que la gente tome conocimiento y conciencia.
Actualmente reciben donaciones de insumos de limpieza, alimento para equinos y se organizó una campaña para captar nuevos socios. Desde la cuenta de Instagram @rescateequinosannicolas se pueden visualizar las acciones que la asociación desarrolla.



