La conexión apareció en una noche de semifinales. River recibía al Náutico por el primer partido de la serie por el ascenso a la Liga Argentina y Samuel, hincha de Boca, eligió la tribuna visitante. No conocía prácticamente nada del conjunto nicoleño. Pero la Ribera, su manera de vivir el partido y el ruido de la hinchada hicieron el resto.
Su imagen junto a los hinchas de Regatas llamó la atención de un medio porteño. Días después, un socio Regatense se comunicó con él y le ofreció llevarlo a San Nicolás para el segundo juego. Samuel aceptó. Conoció el club, compartió la previa y vivió desde adentro una noche inolvidable, aunque River terminó ascendiendo.
Para Samuel, hubo algo que trascendió el marcador: se encontró con una familia que no conocía y una hinchada que, según cuenta, solamente puede comparar con la de Boca. En diálogo con GOLAZO, repasó una aventura que nació casi de casualidad.
¿Quién sos?
Me llamo Samuel Falcón, tengo 19 años, nací en Caseros (Tres de Febrero), y trabajo como operario en una fábrica.
¿De dónde nace tu pasión por el básquet de Boca?
Empezó en 2022. En las madrugadas no sabía qué mirar y un primo me recomendó la NBA. Arranqué viendo a Golden State por los colores y terminé haciéndome fan de Curry. Después encontré la Liga Nacional y, por ende, a Boca. Llegué al punto de no poder vivir sin ir a la cancha.
¿Cómo explicás todo lo que te pasó con Regatas?
Es inexplicable. Ni en mis mejores sueños me imaginé algo así. Simplemente no lo puedo explicar, pero me llena de felicidad.
¿Qué sabías de Regatas antes de esta historia?
Poco y nada. No suelo mirar básquet de ascenso por la poca difusión. Sí recuerdo un reel sobre Manu Ginóbili diciendo que la Ribera fue el estadio más pesado y ruidoso que conoció en su carrera.
¿Qué fue lo que más te impactó en River?
Sin dudas, el aliento sin parar y cómo te hacen sentir el rigor de ser visitante. Cada ofensiva del rival parecía que hacía caer el estadio y no podías hablar con el que tenías al lado. Fue impresionante.
¿Cómo terminaste llegando a San Nicolás?
Se contactó conmigo Joaquín Guarc (médico de Regatas). Me comentó que salía de CABA el viernes por la tarde y me preguntó si quería que me llevara a San Nicolás y después me trajera de vuelta porque tenía que regresar a Buenos Aires. Y así terminé yendo.
¿Cómo viviste la previa y el partido en la Ribera?
Lo pasé genial. Me mostraron el club y el estadio desde afuera. Tomamos algo antes de entrar mientras cantábamos y, antes de que empezara el partido, entramos a nuestros lugares. Fue una experiencia increíble.
¿Con qué te quedás de toda esta aventura?
De positivo me llevo todo el cariño de la gente de Regatas y los momentos que viví dentro de la cancha. De negativo, el resultado. Estuvimos a una pelota de llevar la serie a tres partidos y luchamos hasta el último momento. Incluso forzamos un tiempo extra y tuvimos la posibilidad de ganarlo en la última, pero no se dio. Siempre digo que el básquet da revancha y estoy seguro de que Regatas y toda la gente de la Ribera van a tener otra oportunidad para volver a la Liga Argentina.
¿Te quedaste a conocer San Nicolás?
No pude. Volví directo a Buenos Aires porque a la mañana siguiente tenía que trabajar. Hubiese estado lindo quedarme el fin de semana, pero no se pudo.
¿Qué le dirías a la gente de Regatas?
Me saco el sombrero con ellos. Recorrí bastantes canchas y vi hinchadas de todos los colores, pero lo que viví ese viernes no tiene nombre. Fue extraordinario. Solamente lo puedo comparar con la hinchada de Boca en la final de la BCL Americas ante Sesi Franca, en Obras Sanitarias.



