La falta de infraestructura básica en el transporte público se convirtió en una problemática recurrente. En las últimas horas, usuarios se volvieron a quejar ante la carencia de garitas en sectores de alta circulación, como la plaza frente a la escuela María Auxiliadora.
Con el descenso de las temperaturas y las precipitaciones habituales de la temporada, tanto estudiantes como trabajadores deben aguardar las unidades expuestos a las condiciones climáticas.
Reclamos sin respuesta
El descontento se agudiza por la remoción de estructuras existentes sin una reubicación efectiva. “Sacaron la que estaba en San José y Savio; solo la tenían que mudar de lugar para dar un reparo a los chicos del María Auxiliadora y Don Bosco”, señaló un vecino afectado.
Una mujer, quien utiliza el servicio a diario, manifestó a COSA CIERTA: “Yendo a laburar y saliendo de laburar, me mojé toda. Casi no hay garitas y las pocas que existen son una vergüenza; no te repara del frío, ni la lluvia, ni del sol”.
Zonas críticas
La demanda no se limita a las cercanías de las instituciones educativas. Otros puntos críticos fueron señalados ante la falta de planificación urbana: “En Rivadavia y Boer no hay nada, la gente se moja y el viento que viene del río es tremendo”. El estado actual de los puntos de espera expone a los vecinos a esperar el transporte público sobre la vereda sin protección alguna ante la lluvia.
La falta de mantenimiento y la escasez de refugios integrales en las paradas siguen siendo un foco de tensión constante para los nicoleños que dependen del sistema de transporte en su rutina diaria.
Fuente: con foto compartida por un estudiante



