
En las últimas horas, el jefe comunal Santiago Passaglia anunció el lanzamiento del balón característico del distrito con la consigna publicitaria: “Una ciudad con pelotas”. Bajo esta premisa, la gestión local introdujo la Yaguá Pro, definida oficialmente como la nueva “compañera en cada picadito con amigos” para “llevar a San Nicolás a donde juegues”. Este nuevo producto ya se comercializa formalmente como parte del merchandising nicoleño en un sitio web oficial, buscando explotar el actual entusiasmo por el torneo ecuménico.
No obstante, esta novedad generó una inevitable ironía entre los aficionados al fútbol de la región. Mientras la propaganda municipal promociona la venta de balones con diseño propio, el Estadio Único atraviesa una realidad de luces apagadas y tribunas vacías. Para el futbolero nicoleño, la pérdida de protagonismo de la ciudad en la Copa Argentina —un evento que se había transformado en una cita indispensable para el movimiento local— genera un fuerte descontento. La paradoja de la gestión actual es contundente: hoy la ciudad tiene la pelota, pero se quedó, circunstancialmente, sin los partidos de la copa más federal del país durante el presente año.
Las razones del silencio en el Estadio Único
La exclusión temporal de San Nicolás en la grilla del certamen nacional no obedece a una simple rotación de escenarios, sino a factores estructurales y de conveniencia que el Ejecutivo local prefiere no detallar públicamente. Entre los motivos principales que explican el parate deportivo, sumados a la fecha FIFA, se destacan:
Disputas políticas y organizativas
Existen marcadas fricciones entre la gestión de Manuel y Santiago Passaglia y las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Fuentes cercanas a la organización señalan presuntas exigencias económicas elevadas por parte del municipio y supuestos desacuerdos internos vinculados a la intención local de controlar el manejo de las entradas y el flujo recaudatorio de los encuentros, chocando con la empresa organizadora.
Modelo de negocio y conveniencia
El recinto requiere acuerdos rigurosos sobre el costo del alquiler y la logística que no han llegado a buen puerto. Otras provincias ofrecen mayores facilidades o cubren directamente los gastos operativos de los clubes, dejando a San Nicolás en desventaja competitiva.
Operativos de seguridad bajo la lupa
Vecinos y fuentes internas han señalado complejidades en los operativos policiales. También circula la hipótesis de que la gestión local solicitaba personal policial externo —con legajos de otros distritos— para no resentir formalmente la custodia en las calles nicoleñas. A ello se suman reclamos vinculados con presuntas demoras en los pagos a efectivos que prestaron servicios en el estadio.
Variación en la diagramación
Aunque históricamente la cancha nicoleña funcionaba como una sede neutral clave para conectar a equipos de Buenos Aires, Rosario y Santa Fe, en las fases actuales del certamen la organización de la Copa Argentina ha priorizado otras plazas del país.
Un modelo de marketing que posterga al vecino
El Estadio Único, promocionado históricamente por el clan Passaglia como el gran polo de eventos de la región, se percibe hoy como un monumento al silencio. La ausencia de la competencia oficial afecta directamente al vecino común, que pierde los beneficios del turismo deportivo y el movimiento comercial en los sectores hotelero y gastronómico que estas fechas solían generar en el distrito.
Mientras el Palacio Municipal guarda silencio y decide priorizar una política de marketing basada en la venta de pelotas, la realidad muestra que los acuerdos institucionales con los “dueños de la pelota” atraviesan un momento de distanciamiento, dejando a los amantes del fútbol local observando el espectáculo profesional desde afuera.



