
En 2019, durante una reunión familiar en Entre Ríos, mientras ordenaba los juegos de mesa con sus hijos, Iván Taylor —profesor de Historia y técnico en Seguridad e Higiene Industrial— descubrió una dificultad: encontrar propuestas que hablaran de las costumbres, las tradiciones y la historia argentina.
Ese día les propuso crear su propio juego. La idea inicial estaba centrada en los mitos de su provincia y, durante un año, fue probada en reuniones familiares hasta convertirse en un producto desarrollado. Así nació Piedras del Universo, un juego sobre la mitología del Litoral.
Durante la pandemia, la familia decidió apostar por el proyecto. Invirtieron ahorros personales y tomaron un crédito para emprendedores. De ese modo nació la editorial El Equipo Azul, con una misión definida: buscar temáticas argentinas poco exploradas y transformarlas en juegos de mesa.
La respuesta del público fue positiva y el proyecto continuó con nuevas propuestas vinculadas con el ambiente, la cultura, la literatura y la soberanía. Trabajaron junto a instituciones como Aves Argentinas y Fundación Vida Silvestre, desarrollaron propuestas educativas y crearon juegos relacionados con la identidad regional, como uno dedicado a la Fiesta Nacional del Mate.
En ese recorrido aparecieron dos temas que también despertaron el interés de Taylor: Malvinas y la Antártida Argentina.
Con aires el Sur
Antártida Argentina: Misión Soberana surge como continuidad de un trabajo previo que inició El Equipo Azul con Malvinas, el juego. Todo comenzó después de que Iván cursara la Diplomatura en Malvinas, Atlántico Sur y Antártida de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, donde confirmaron que en la Argentina no se habían desarrollado hasta el momento propuestas lúdico-pedagógicas relacionadas con esa temática.
A partir de esa investigación conoció a Ivy Perrando Schaller, fotógrafa documentalista reconocida por su trabajo sobre las veteranas de Malvinas. Juntos decidieron realizar una investigación similar sobre la Antártida y encontraron que tampoco había prácticamente juegos de mesa que abordaran la soberanía antártica. Así nació una nueva propuesta.
“El juego recrea una campaña antártica de verano y la enorme tarea logística que implica sostener la presencia argentina en el continente: abastecer las bases, relevar al personal que pasa el invierno, trasladar científicos y equipamiento y retirar los residuos generados para su tratamiento en el continente”, explica Taylor.
“Presentamos el proyecto del juego al Comando Conjunto Antártico, donde fue recibido por el coronel Fernando Estévez, quien acompañó su desarrollo. Él fue una figura clave para que aquella idea inicial de enviar el juego a la Base Marambio para su testeo se transformara en una invitación para viajar nosotros mismos”.
Ese viaje les permitió llevar el juego al territorio donde transcurre su temática y conocer de primera mano el trabajo cotidiano de quienes sostienen la presencia argentina en el continente blanco.
Taylor todavía recuerda la experiencia: “Hay una frase que me surgió durante el viaje y que resume mucho de lo que sentí: ‘Estoy saliendo del continente americano, estoy entrando en el continente antártico y estoy haciéndolo sin salir de mi país”.
“Esa idea de la bicontinentalidad genera una emoción muy difícil de explicar. Cuando uno baja del Hércules y ve ese paisaje que parece de otro planeta, pero al mismo tiempo sabe que sigue estando en la Argentina, la primera reacción son las lágrimas; después vienen las palabras”, agrega.
El juego propone conocer parte de la actividad que se desarrolla en la Antártida a través de un tablero, un mini ARA Almirante Irízar y 80 cartas con misiones vinculadas con las 13 bases antárticas argentinas.
Entre los datos que busca transmitir está que Argentina mantiene una presencia permanente e ininterrumpida en la Antártida desde hace 122 años y que cuenta con siete bases que funcionan durante todo el año y otras seis que se habilitan durante las campañas antárticas de verano.
El prototipo fue probado también por integrantes de la dotación de la Base Marambio, que evaluaron la representación de las tareas que se realizan en el territorio antártico.
“Ya teníamos un prototipo muy probado, pero necesitábamos validar esa conexión entre el juego y la realidad”, relata Taylor.
Juegos para aprender historia y construir identidad
Para El Equipo Azul, los juegos de mesa pueden funcionar como algo más que una forma de entretenimiento. Los consideran herramientas lúdico-pedagógicas capaces de transmitir conocimientos, generar preguntas y construir identidad.
Cuando comenzaron a trabajar en Malvinas, el juego, se encontraron con que, después de casi 200 años de reclamo argentino, no existía un juego de mesa original producido en el país que abordara específicamente la temática desde una perspectiva argentina.
“Creemos que cada generación tiene derecho a vincularse con los hechos históricos que forman parte de nuestra identidad de una manera propia”, explica Taylor. En ese sentido, plantea que las nuevas generaciones tienen el desafío de continuar el recorrido construido por las anteriores y, especialmente, de reconocer el legado de los veteranos de Malvinas.
“La construcción de identidad colectiva también está en recuperar el plano de la fantasía, ese espacio donde una sociedad puede imaginar futuros posibles, narrarse a sí misma y proyectar aquello que desea construir”, sostiene.
Cómo conseguir los juegos
Actualmente, están cerrando la preventa de sus juegos a través de una campaña colaborativa que iniciaron hace tres meses y medio en la cuenta @elequipoazul, poniendo el proyecto a consideración de la comunidad. Como no contaron con apoyo estatal o privado que financiara la producción, decidieron convocar a la gente que creía en la importancia de que exista un juego sobre la soberanía antártica argentina.
“La respuesta fue muy emocionante: más de 200 personas de todo el país acompañaron la propuesta y todavía seguimos recibiendo mensajes de apoyo. Muchas personas incluso compraron ejemplares para donar a escuelas, porque entendieron que además de un juego es una herramienta educativa”, relata entusiasmado Iván.

