La semana pasada se llevó a cabo el acto de cierre del curso no formal denominado “Elaboración de Alfajores Regionales” en las instalaciones de la Unidad Penitenciaria N° 3 (UP3) de San Nicolás. La propuesta formativa fue dictada por el Centro de Formación Profesional N° 401 (CFP N° 401) “Inmigrante Italiano” y contó con la participación de 26 personas privadas de la libertad, quienes recibieron capacitación práctica en la manufactura de este tipo de alimentos con el objetivo de incorporar herramientas técnicas.
Desarrollo de la capacitación
La actividad estuvo bajo la coordinación directa de la jefa de la Oficina de Inclusión Sociolaboral, Fernanda Dominguez, mientras que el dictado de las clases teóricas y prácticas fue llevado a cabo por el instructor Nicolás Polli, quien se desempeña desde hace años en el establecimiento carcelario brindando diferentes trayectos de formación técnica. A lo largo del ciclo, los internos adquirieron conocimientos específicos sobre los procesos de elaboración, manipulación de materias primas y pautas de producción artesanal.
El dictado del taller contó con el aval de las autoridades de la unidad carcelaria, entre ellos el director Omar Aguirre, la subdirectora de Inclusión Cecilia Acosta, el jefe de Vigilancia y Tratamiento Iván Arregui y la subjefa de tratamiento Inés Baron. Desde la conducción del establecimiento señalaron que estas actividades buscan potenciar el desarrollo personal e intelectual de los internos mediante esquemas de aprendizaje autodirigido y reflexivo.
El contexto institucional
De acuerdo con los datos del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), las capacitaciones en oficios dentro de los penales de la región apuntan a brindar herramientas que faciliten una posible salida laboral autónoma al momento de recuperar la libertad.
No obstante, los registros de las organizaciones civiles dedicadas al acompañamiento de exdetenidos en el partido de San Nicolás indican la persistencia de dificultades para el acceso a empleos formales regulados o a programas locales específicos de financiamiento para microemprendimientos, lo que limita la inserción efectiva de quienes egresan del sistema carcelario.



