Historias

Fue uno de los médicos que salvó a Maradona en el 2000 y ahora enfrentó un desafío mayor: operar a su padre de 90 años

El doctor Fernando Pastor atravesó uno de los momentos más dramáticos de su carrera cuando intervino a su padre, enfermo cardíaco: “Pidió que lo hiciera yo”. Hace 23 años fue uno de los médicos que recibió a Diego Maradona en el Instituto Sacre-Coeur, cuando lo trajeron de urgencia desde Punta del Este. Las historias de su familia con José de San Martin y Juan Domingo Perón

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En el quirófano de su clínica en Villa Mercedes, San Luis, el doctor Fernando Pastor, médico cardioangiólogo intervencionista (MN 92906, MP P884), vivió esta semana uno de los momentos más tensos de su carrera. Mucho más crucial, para él, que el de 2000, cuando fue parte del equipo que atendió a Diego Maradona en la clínica Sacre Coeur, la vez que el crack llegó desde Punta del Este casi desahuciado. A sus 58 años, este desafío iba más allá de sus conocimientos médicos: su propio padre, un hombre de 90 años con una historia de enfermedades cardiovasculares, estaba en la camilla para someterse a un reemplazo de válvula aórtica por una estenosis aórtica severa sintomática. Pastor, en lugar de derivarlo a otro especialista, asumió la responsabilidad de intervenirlo él mismo. “Mi padre quería que fuera yo”, admite, con un tono que revela tanto orgullo como la presión que esto implicaba. Debía actuar no sólo como médico, sino también como hijo.

Pastor nació en el seno de una familia trabajadora en Villa Dolores, Córdoba, que se mudó enseguida a Villa Mercedes. Siempre supo que quería dedicarse a la medicina. Su formación comenzó en la Universidad Nacional de Córdoba, y luego en Buenos Aires, en instituciones como el Instituto Sacre-Coeur, asociado a la Universidad Católica Argentina (UCA), y en programas especializados en la UBA y en el Colegio Argentino de Angiólogos Intervencionistas (CACI). Durante su residencia en cardiología y hemodinamia, tuvo un encuentro que marcaría su carrera: el de Diego Maradona.

Maradona, San Martín y Perón

El médico cirujano recuerda con nitidez su primer encuentro con El Diez. El episodio ocurrió en el año 1999 y de manera inesperada, en el ya desaparecido Instituto Sacre-Coeur, mientras el futbolista visitaba a Doña Tota, su madre, que estaba internada. “Estaba esperando el ascensor y de pronto se abre la puerta. Vi a un tipo con una musculosa, un pantalón azul corto y la figura del Che tatuada en el brazo, y era Diego”, cuenta Pastor, que se quedó inmóvil ante el inesperado encuentro. Maradona, con su estilo, lo saludó con naturalidad y le hizo un pedido sencillo: “Che, tordo, ¿no me tomás la presión?”.

La relación profesional con Maradona se hizo más profunda un año después, en 2000, cuando el futbolista fue trasladado desde Uruguay hasta Buenos Aires tras una grave descompensación cardíaca. Pastor rememora el momento en que Maradona fue llevado en helicóptero al instituto donde él estaba haciendo su residencia en cardiología. “Fue un cuadro de insuficiencia cardíaca severa, a consecuencia de los eventos y los hábitos que Diego llevaba en ese momento”, comenta. En el hospital, el equipo médico, incluido Pastor, realizó una serie de procedimientos complejos. “Le hicimos un cateterismo, tomamos muestras biopsias de su ventrículo derecho para enviar a la Universidad de Bolonia y a la Universidad de Buenos Aires. Los resultados coincidieron: Diego tenía una miocarditis tóxica inespecífica, una afección relacionada con sus hábitos tóxicos”, explica.

El entorno del hospital, recuerda, se transformó en esos días en un verdadero caos, con fanáticos y periodistas que rodeaban el edificio y generaban momentos de mucha presión. “Los médicos que estábamos ahí nos abstraíamos de la fama de Diego y nos concentrábamos en dar una respuesta profesional”, comenta.

Fuente: Con información de Infobae

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