
Durante los primeros días del corriente mes, el Modelo de Naciones Unidas le puso el broche de oro a su 30° edición en la Universidad de Buenos Aires con la instancia final de la competencia que reúne a estudiantes secundarios de todo el país, e invitados internacionales.
En ese escenario se presentaron tres instituciones de San Nicolás que lograron clasificarse a través de destacadas actuaciones en la etapa regional, celebrada en nuestra ciudad a fines de agosto. Concretamente, se trata de la Escuela de la Paz, el Colegio María Auxiliadora y el Colegio Misericordia.
Si bien es un gran mérito contar con tantos representantes locales, los últimos mencionados le añadieron un tinte especial al concluir un proceso soñado con la máxima distinción que otorga el certamen, llegando así al primer puesto nacional.
“Nadie se lo esperaba”
A una semana de lo ocurrido, ninguno de los once jóvenes dimensiona lo obtenido. Ellos son: Eliseo Cerella, Amparo Flores, Bautista Flores, Joaquín Lauría, Martina Nardone, Alfonsina Montirón, Ciro Scaduto, Camila Suárez Palombo, Felipe Suárez, Ana Tissera y Camila Zalazar. Estudiantes de distintos cursos, que van desde segundo a sexto año.
“Fuimos sin esperar nada, a pesar de saber el nivel y los recursos que teníamos. Habíamos conseguido distinciones que pensamos eran enormes, pero todavía no caemos en esto, ser primeros a nivel nacional”, expresaron en una cálida entrevista con COSA CIERTA en el lugar donde comenzó todo, sus aulas.
Incluso, todavía recuerdan a flor de piel el asombro al enterarse de su consagración: “Nadie se lo esperaba, fue muy repentino porque quedaba una delegación en el escenario, la oradora empieza a hablar y dice: ‘El último premio es para Dinamarca (país que les tocó representar)’. No entendíamos nada y cuando nos miramos entre nosotros caímos en que habíamos ganado’”. No obstante, hay lugar para alegría: “Estamos muy contentos por la experiencia y porque se nos dio de esta manera”, insistieron.
En ese sentido, vale destacar que al trabajo de meses se le sumo la tradicional fiesta de los colores, un evento impostergable, cargado de disfrute y estrés, que finalizó la noche previa a viajar hacia la Ciudad de Buenos Aires.
“Un contexto raro”, como ellos mismos lo calificaron y en el cual llegaron a pensar con renunciar al Modelo de Naciones Unidas, una posibilidad que afortunadamente no tomó fuerza.
“Georgi”
Dentro de este equipo hay una persona que resalta a pesar de su trabajo silencioso, su docente, Georgina Bangert. “Georgi se puso la camiseta por todos nosotros, está en todo. Nos acompaña en cada paso, cuando nos va mal nos apoya y cuando nos va bien nos felicita”, sostienen sus “pollitos”, como ella los bautizó.
“Es nuestra segunda mamá, sacrifica mucho tiempo para estar con nosotros, incluso los fines de semana. Siempre está ahí”, resaltaron, y agregaron: “Ella dijo que sentía una esperanza en nosotros al vernos después
del Modelo, pero es recíproco porque nosotros también nos sentimos esperanzados de ver profesores tan comprometidos y que son grandes personas como Georgina”.
Desde su lugar, con la emoción de dar cuenta lo que sembró y cosechó en sus alumnos, Bangert deja en claro que lo más valioso no fue la distinción. “Se armó un grupo hermoso, lo humano es lo mejor que queda. Ellos el día de mañana se van a ir de la escuela sabiendo que dejaron un legado”, subrayó la docente que lleva 10 años en esta iniciativa.
“No sé si soy la mejor profesora dando clases, pero en ONU doy la vida”, sentenció.



