Sociedad

Marlén Fanega: la mujer que es profesional por las mañanas y princesa por las tardes

Abogada, animadora infantil y modelo, Marlén Fanega transita mundos que parecen opuestos pero que, según su mirada, comparten más de lo que se cree. Hoy, además, se prepara para un nuevo rol: será mamá por primera vez

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Marlén Fanega, animadora infantil, abogada, modelo de fotografía e incipiente streamer, despliega sus proyectos en espacios que, a simple vista, parecen distantes. Sin embargo, su percepción los entrelaza a través de un hilo común: la construcción de personajes. Hace unas semanas, además, recibió la noticia de que será madre por primera vez, sumando una nueva identidad a su vida multifacética.

El mundo de la abogacía y el de la animación suelen pensarse como paralelos, pero ella ofrece otra lectura: “Estos mundos tienen una conjunción que es el teatro, la escena, el personaje. En todos lados hay un personaje, como abogada, como animadora. Desde mi punto de vista, siempre hay un personaje. Tengo muchos en mi vida y, en la actualidad, el más abarcativo es el de animadora”.

El impulso por dedicarse a la animación infantil nace de una pasión más profunda: “El inicio de este camino nace por la actuación más que nada. Actúo de ser animadora. Hoy veo a muchas chicas que dicen ser animadoras y realmente están cumpliendo otra función dentro del evento. Mi punto de vista es totalmente distinto: ser animadora requiere de un show, donde un personaje mantiene la atención de todos los chicos que están en el lugar donde se realiza el festejo. De todas formas, también es un proceso de entendimiento, compromiso y dedicación. Desarrollé esta actividad producto de mi timidez cotidiana. Durante mi vida hice varios talleres de actuación para poder lidiar con ello y, en la animación infantil, encontré una forma de superación”.

Desde su perspectiva actoral, no ve a los personajes como una barrera ni como una forma de esconderse: “La creación de máscaras o personajes en este caso no existen como modo de defensa, sino más bien como estar ubicado dentro de una profesión y tener siempre su respectiva devolución. Que hablen de vos y de lo que hacés, sin importar si es bueno o malo, es un beneficio para que muchas personas más conozcan de vos. Lo tomo así principalmente porque es uno de mis objetivos”.

En su rol de abogada también construye su presencia con convicciones claras: “Como abogada tengo una palabra clave que marca el accionar de la profesión: la honestidad. Ir con la verdad desde un principio, por más incómoda que sea, genera confianza en el cliente y a mí, desde otro punto, me da tranquilidad. Ante cualquier consulta, caso o inquietud que ocurra, trato de contestar de la forma más sincera posible, respetando los intereses y la privacidad de los temas a tratar. Hoy quizás la honestidad no sea algo que se vea a diario, pero trato de ser así para el bienestar de mi trabajo. Por más de que hoy me considere más animadora que abogada, la abogacía también es un espacio donde tengo libertad”.

Ante la percepción e importancia de la mirada ajena, cuenta: “Sé que probablemente esté mal, pero me importa mucho la mirada del otro. Ver la forma en la cual me perciben por momentos me lleva a replantearme varias cosas. Siempre digo que soy una ‘loquita’, quizás algunas personas piensen lo mismo por la forma de trabajar que tengo en diferentes mundos o espacios, quizás no de la forma convencional, respetando las ocho diarias y toda esa forma que lleva la rutina social, pero sí enfocándome para dar el mejor rendimiento en ambos campos. A veces se dificulta por el tiempo, por el cansancio, por los problemas que surgen en un momento determinado o simplemente por mi autoexigencia. Pero de todas maneras brindo todo de mí para poder llegar a lo que deseo”.

Su concepción del arte se resume en una premisa sólida: “Lo que emociona, lo que me mueve a generar personajes en los diferentes espacios de mi vida, en cierto punto lo vivo para generar algo en otra persona. No hay condición más importante que esa en el arte: generar un sentimiento, una reacción, una crítica, algo. Emocionarte, que disfrutes, que cuestiones, que difundas. Todo pasa por generar algo en los demás”.

Tener una forma de actuar ante cada situación que te presenta la vida es un arte en sí mismo. Ser claro con lo que querés y cómo lograrlo es, probablemente, uno de los pasos más difíciles a la hora de encarar proyectos. Marlén, en este caso, desde su locura, su pasión, sus distintas personalidades o personajes, intenta brindarte lo que vos necesitás en un momento determinado: ya sea una ayuda ante un tema serio o hacerte reír en un festejo inolvidable. Todo ejecutado no desde el plano superficial y vacío, sino desde ese lugar donde las emociones y los valores relucen por la forma en que una persona lo representa. Digamos mejor que es necesario actuar para vivir.

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