Sociedad

Jerónimo García, un músico de alto vuelo que deja toda su energía en cada lugar donde su arte se exprese

Jerónimo García vive la música como un acto completo de entrega. Músico, artista y parte del alma de Cuervos Hermanos, lleva su arte por el mundo con intensidad, pasión y un vínculo inseparable con su hermano Elián

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Jerónimo García, artista, músico, hermano, integrante de los Cuervos Hnos., un grupo de rumba —especialmente— que fusiona otros géneros convirtiendo el lugar en una experiencia mágica; masoterapeuta holístico, taurino, hijo de padres artistas, un ser de una actividad a tiempo completo, con los pies sobre la tierra y el alma al aire. Además, habla constantemente en plural, dado su vínculo especial y único con su hermano, Elián. Por último, en las próximas semanas encarará la gira europea con la banda.

En esta ocasión, el inicio con la música y el inicio de la vida propiamente dicha es prácticamente el mismo: “Con mi hermano nacimos entre cables, instrumentos y consolas, venimos de una familia de artistas. A los 6 años llegó nuestra relación con los instrumentos y a los 12 tuvimos nuestro primer trabajo con eso. Fue una experiencia especial debido a que estábamos viviendo lo que antes experimentábamos desde afuera, por más que conocíamos cómo era ese proceso”.

Acerca de los Cuervos Hermanos habla: “Somos un power trío de rumba fusión. Mezclamos la rumba latina y española con otros géneros, dándole nuestra impronta que, por lo general, tiene que ver con el rock. Reversionamos canciones clásicas, hacemos nuestras propias canciones y variamos la lista de temas acorde al evento requerido. En ese sentido, somos abarcativos: no dejamos ningún evento afuera, si es para 20 personas o 2000, la energía es la misma”.

Los Cuervos Hermanos, además de ser un espectáculo musical, poseen una puesta en escena y vestuario particular para cada ocasión. Sus referencias musicales lo llevaron a eso: “Mi primera referencia es Mötley Crüe, crecí absorbiendo ese glam rock y trato de ponerle un poco de esa impronta a las canciones, la vestimenta, a todo. Quizás suene raro tener esta referencia, pero al momento de fusionar la música es increíble encontrar matices que encajan perfecto en lo que hacemos, y ver cómo la gente lo acepta también está buenísimo. Obvio que existen muchos referentes, pero me quedo con ellos porque fueron los que más impactaron en mi vida. Nuestras influencias son variadas: todo género tiene su particularidad, y eso te hace especial”.

Acerca de su consumo del arte, responde: “Es muy loco esto. Con mi hermano somos muy futboleros y esa pasión la llevamos a este campo artístico, con el objetivo de hacer funcionar todo este andar como si fuese un equipo de fútbol: ver los rivales que existen (si es que los hay), motivarnos, planificar, delegar. Hay un equipo de marketing que nos aguanta, nos ayuda, nos indica el manejo de las publicaciones en redes sociales. En ocasiones nos ayudan con la vestimenta y puesta en escena, y tratamos de que funcione de esa manera. Esa es mi respuesta sobre el consumo del arte: llevar la pasión que nos genera el fútbol a algo que se vea reflejado en nuestra conexión y estructura artística. Entender para qué está cada uno y en qué momento tiene que dar lo mejor de sí, y por sobre todas las cosas, ‘gambetear’ cualquier situación o imprevisto que se nos presente”.

Acerca de las sensaciones al momento de una presentación, explica: “No existe adrenalina mayor en mi vida que toda la vorágine que ocurre detrás de la música: los viajes, las giras, los imprevistos, la variedad del público, los lugares donde nos presentamos. Todo eso forma un caos que nos pone a prueba nuestra energía, humor y físico. Hay momentos que no estamos al 100 %, pero en el escenario, frente al público, vamos a dar más del 100 siempre. Después tendremos tiempo para descansar, pero cada persona merece llevarse lo mejor de nosotros”.

Sobre la percepción de las personas sobre su música, comenta: “Es muy loco cómo cada persona siente el arte de forma distinta. En nuestra ciudad estamos acostumbrados a recibir el calor, la pasión, el amor del público en un estado muy visceral. Sin embargo, fuera de Argentina, en otros lugares con otras culturas y conductas, quizás el aplauso o que alguien se ponga a bailar un tema ya representa toda esa efusividad del público de nuestra ciudad. Ver cómo la gente canaliza lo que hacemos de manera especial para cada uno es un aprendizaje inolvidable, al que tratamos de prestarle atención de la mejor manera posible e intentar generar nuevas emociones”.

Toda mirada artista tiene su caos donde crear, inventar, creer y evolucionar. Cada paso es importante porque forma parte del paso futuro. Bajo este concepto, Jero se dedica a entregar el 100 % de su energía en función de convertir su arte en algo transformador para quien tenga el privilegio de escucharlo. El mundo no es un lugar fácil para la infinidad de opiniones existentes; pese a eso, existe una forma precisa de romper obstáculos, paredes o adversidades. Es eso que uno llama arte o artista, y son dos armas en una: una es el arte propiamente dicho, y otra es el amor, pasión y dedicación con el que lo hacés. Algo va a atravesar tu vida, y qué mejor que cuando eso suceda te encuentre bailando.“Nos reiremos en la tempestad, no quiero vida tranquila. Ahora que estamos tan a gustito”.

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