
En un contexto donde la salud mental adquiere una relevancia creciente, el doctor Joaquín Hernández, especialista en Psiquiatría, advirtió sobre la gravedad de la depresión como un flagelo global que muchas veces pasa desapercibido.
Se estima que aproximadamente el 3,8 % de la población adulta padece depresión, con mayor prevalencia en mujeres y adultos mayores, explicó el profesional a Cosa Cierta.
“Estos datos, aunque parecen solo cifras, reflejan un problema que afecta profundamente la calidad de vida de quienes lo enfrentan”, indicó.
El especialista detalló que los síntomas principales incluyen estado de ánimo deprimido, tristeza persistente, pérdida de energía e interés por las actividades habituales, además del aislamiento y dificultades en la socialización. “Es una enfermedad crónica que puede comprometer todos los aspectos del día a día”, señaló Hernández.
Reducir la depresión únicamente a una alteración neuroquímica resulta insuficiente para comprender sus causas. Factores como la sobrecarga laboral, duelos no elaborados, vínculos sociales frágiles o experiencias traumáticas son disparadores frecuentes en personas predispuestas, explicó. “Nadie está exento”, remarcó.
“Muchos no logran acceder a un diagnóstico precoz”
El psiquiatra advirtió también sobre los costos sociales y económicos de la enfermedad: la depresión provoca ausentismo laboral y escolar, y constituye uno de los principales factores asociados al suicidio. Cada año, más de 700 mil personas mueren por esta causa a nivel mundial; en Argentina, representa una de las principales causas de muerte entre jóvenes.
A pesar de la existencia de tratamientos efectivos —que combinan medicación de última generación y terapia cognitivo-conductual—, persisten barreras importantes para su implementación. “Hay una marcada desigualdad en el acceso a la atención especializada, condicionada por factores económicos”, subrayó Hernández.
“La inversión en salud mental sigue siendo insuficiente, y muchas personas no acceden a un diagnóstico temprano ni pueden afrontar los costos del tratamiento”, agregó.
Entre los signos de alerta, el médico mencionó: dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa excesiva o baja autoestima, desesperanza, pensamientos recurrentes sobre la muerte o el suicidio, alteraciones del sueño, cambios en el apetito o peso y cansancio persistente.
“Si se presentan dos o más de estos síntomas durante más de dos semanas y afectan significativamente la vida cotidiana, es fundamental consultar a un psiquiatra”, sostuvo.
“El diagnóstico precoz permite iniciar tratamientos eficaces que ayudan a restablecer la funcionalidad y mejorar notablemente la calidad de vida”, puntualizó.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer las políticas públicas orientadas a la prevención y atención de esta enfermedad. “Invertir en salud mental no solo salva vidas, también reduce el impacto económico y social. La concientización y el acceso oportuno son claves para enfrentar esta pandemia silenciosa”, concluyó en diálogo con Cosa Cierta.



