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Prioridades: Millones en publicidad, recortes en niñez

Tras el episodio que involucró vandalismo en la Costanera y la difusión de datos personales de niños por parte de Santiago Passaglia, la tensión en torno a qué sucede con los jóvenes en la ciudad quedó latente. Empero, para el oficialismo parece ser mejor castigar antes que prevenir.

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Desde hace años la premisa del Municipio en sus spots y sus presupuestos ha sido poner a San Nicolás “de cara al río”, una frase que adorna períodos de campaña, pero que deja entrever que mientras la gestión busca llegar al Río Paraná le da las espaldas a sus vecinos y contribuyentes.

Existen un sinfín de quejas que día a día surgen a través de las redes sociales o cuando en los barrios más alejados del microcentro nicoleño las personas se reúnen a debatir sobre aquello que les falta. Por ejemplificar, la tranquilidad interrumpida por la inseguridad constante que ha llevado a la resignación, la falta de pavimentación que hace ver a cada tormenta como un calvario para sortear el barro o aquellos comerciantes que hacen malabares para afrontar tasas estrafalarias que los golpean mensualmente.

No obstante, hubo un episodio durante el verano que destapó una avalancha de opiniones encontradas cuando un grupo de chicos menores de edad vandalizaron parte del anfiteatro ubicado en la Costanera Baja. Si bien las posturas de los ciudadanos pueden generar cruces, lo más llamativo apareció cuando el propio Santiago Passaglia salió al cruce de estos jóvenes al tildarlos de “pendejos” en su cuenta de Instagram y compartir los datos personales de cada uno que eran potestad de la policía en su informe.

Ante este berrinche por parte del Jefe Comunal, quedó a las claras que la prioridad del gobierno pasa por cuidar su imagen e ignorar las carencias sociales que llevan a niños transitar durante la noche solos llevando adelante este accionar.

Más reels, menos contención

Además de la reacción mediática que tuvo el actual Intendente a las horas de conocerse el hecho, existen otras aristas que refuerzan aún más hacía donde quiere ir el proyecto “Hechos” con el dinero de los nicoleños.

Una de ellas son las cifras que se plasmaron para el Presupuesto 2026, una jerarquización ética de la gestión que pondera verse bien antes de solucionar los problemas internos. En concreto, para todo el transcurso del ejercicio corriente la Municipalidad presupuestó un gasto aproximado de $423 millones al aparato de propaganda -suma de publicidad oficial e imprenta-, mientras que el servicio local de Promoción y Protección de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente (PRODENyA) tiene asignada una partida que ronda los $260 millones.

Una diferencia de casi el 40% que pondera vender bien un proyecto político familiar de la casta local a través de todas las plataformas virtuales posibles por encima de cuidar a los más pequeños de nuestra localidad ante las vicisitudes de la vida como pueden ser las adicciones, un complejo contexto familiar e incluso llegar a vivir en situación de calle.

Método sistemático

Si bien esta situación generó reclamos repetidos en sectores opositores, parece no ser lo suficientemente fuerte para frenar una estrategia del passaglismo que se viene perpetrando año tras año. En el caso de PRODENyA, la situación ha perdido desde hace años por la decisión del Poder Ejecutivo de dejar asentada la meta de atención del organismo nicoleño en exactamente 1.000 casos, una cifra que ha quedado cada vez más alejada de la triste realidad que se afronta en nuestros vecindarios que ya se ven desprovistos de las salas de atención primaria de la salud y ven en deterioro los centros de ayuda.

A pesar de que el oficialismo sostendrá que el aumento se ha generado nominalmente, en términos inflacionarios la caída real, mientras que la búsqueda de “clicks” sigue creciendo y alimentando el orgullo de unos pocos.

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