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Herederos de una pasión

Juan Pablo Pedemonte y Sebastián Uranga, hijos de ex ilustres basquetbolistas de la Selección Argentina, son las grandes apuestas de Somisa para llegar lejos en la Liga Federal. “Tenemos un plantel muy competitivo”, coincidieron en charla exclusiva con GOLAZO

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Mauricio Pedemonte, “Pipío”, fue un alero muy picante, goleador explosivo y empedernido, que se destacó en la Liga Nacional y también vistió la celeste y blanca. Mendocino, hoy a sus 55 años dirige a Godoy Cruz. Juan Pablo, su hijo de 27, también es de la tierra del buen vino y se desempeña en la misma posición.

Sebastián Raúl Uranga fue un ala pivote entrerriano de enorme intensidad, que contagiaba con su garra y corazón, dando todo en cada partido. Referente del Ferro ganador de los 80 y caudillo de la Selección Argentina. Luego fue entrenador y, en la actualidad, a sus 63 años es el Secretario de Deportes de Entre Ríos. Sebastián Uranga, su hijo de 36, es santafesino y también juega como interno.

Herederos de una misma pasión, el básquet. “Juampi” y “Sebita” llegaron con su jerarquía y experiencia para potenciar a Somisa en la Liga Federal. Se los nota cómodos y felices en el club, disfrutando de vivir por primera vez en San Nicolás y muy metidos en lo que se viene, con el largo y equilibrado plantel que integran bajo las órdenes de Diego Alba. Pedemonte y Uranga, en una producción especial, charlaron de todo con GOLAZO.

¿Recuerdan cuándo empezaron a jugar?

Pedemonte:
En Anzorena (Mendoza), a los 10/11 años. Toda la vida estuve ligado al básquet porque acompañaba siempre a mi papá. Comencé a jugar a esa edad ya que, además de gustarme, mis amigos de la escuela también iban porque nos quedaba a unas cuadras.

Uranga:
Empecé desde muy chico en Centenario de Venado Tuerto. Tenía amigos que jugaban ahí y pasábamos todo el día en el club. Además, mi papá jugaba y eso me marcó mucho. El club era un lugar de pertenencia y ahí empezó todo.

¿Cómo se ven actualmente

Uranga:
Con ganas de competir al máximo y de aportar lo mío para mejorar el entorno en el que estoy.

Pedemonte:
Viviendo del deporte que tanto me gusta, con la responsabilidad que se merece.

¿Cómo fueron sus infancias?

Pedemonte:
Mi infancia en Mendoza fue muy linda. Sin duda, las mejores épocas de mi vida fueron en el club, donde me hice los amigos que hoy mantengo y quiero tanto.

Uranga:
Muy feliz. Tuve siempre una familia y amigos que me quisieron y me cuidaron.

¿Cuándo advirtieron que querían ser basquetbolistas?

Uranga:
No fue un momento puntual. Siempre me sentí basquetbolista. Desde chico me veía haciendo esto.

Pedemonte:
Siempre soñé con crecer y poder algún día ser deportista profesional. Con el correr de los años, las oportunidades que fui teniendo me hicieron inclinar la balanza hacia la actividad deportiva, sin descuidar la parte académica, por supuesto.

¿Pudieron ver jugar a sus padres

Pedemonte:
Sí, lindos recuerdos también. De muy chico lo acompañé junto con mi familia. Recuerdo ir con él a entrenamientos y partidos en Quimsa (Santiago del Estero), en Conarpesa (Puerto Madryn), entre otros. Y ya en su última etapa como basquetbolista en Mendoza, obviamente yo un poquito más grande y más consciente.

Uranga:
De chico no tanto, porque era muy chico. Después sí pude ver partidos, recortes y material por televisión e internet. Con el tiempo entendí más lo que significaba su carrera.

¿Qué tienen de ellos?

Uranga:
Los valores, el compromiso y la idea de que el equipo está por encima de lo individual. Eso me identifica mucho con él.

Pedemonte:
Creo tener la pasión que tenía él por este deporte, que viene de generaciones, ya que mi abuelo también fue basquetbolista. Por el lado de la familia de mi mamá también tengo abuelos, tíos y primos que han sido jugadores de básquet, así que podría decirte que esta pasión siempre fue parte de mi familia y la mamé desde chico.

¿Por qué llegaron a Somisa?

Pedemonte:
A través de un llamado de Diego Alba. Él compartió equipo con mi papá siendo muy chico en Independiente de Pico, luego fue compañero mío varios años después en Ferro de Pico y posteriormente allí fue mi entrenador. Con Diego tengo una relación de muchos años, lo conozco mucho y no dudé en venir cuando me comentó el proyecto de Somisa, equipo al que ya había enfrentado por el Federal en mi paso por Atenas (La Plata) y del que siempre me hablaron muy bien.

Uranga:
Porque sentí que era un desafío serio, con un proyecto claro y hambre de crecer.

¿Qué encontraron?

Uranga:
Un club ordenado, con identidad y gente que quiere hacer las cosas bien.

Pedemonte:
Muy ordenado. Un club que te pone todo a disposición para que jóvenes y grandes puedan desarrollarse y competir a gran nivel. Estoy muy contento de estar en Somisa y, con el correr de los días, me iré adaptando.

¿Cómo ven al plantel?

Pedemonte:
Muy competitivo, mix de experiencia, juventud y talento, con chicos y grandes súper respetuosos que hacen que el clima de trabajo sea ameno y podamos tirar todos para el mismo lado.

Uranga:
Competitivo, con mezcla de experiencia y juventud. Hay talento y compromiso.

El objetivo es ascender. ¿Pesa esa presión?

Pedemonte:
Es el objetivo de todos los equipos que se preparan para la Liga Federal. Hay que ser cautelosos, ir paso a paso. Intentar hacernos fuertes de local y, a partir de ahí, salir a robar la mayor cantidad de partidos posibles de visitante. Es una zona muy competitiva donde hay varios equipos que apostaron a un buen armado de grupo, tanto en la zona Sudeste A como en la Sudeste B. Estamos trabajando desde el 12 de enero para encontrar nuestra mejor versión.

Uranga:
La presión es la de no dejar pasar ningún partido ni entrenamiento con la idea fija en ser lo mejor que podamos. Ojalá eso alcance para estar a la altura.

¿Con qué sueñan?

Pedemonte:
Mi sueño es seguir creciendo día a día y poder lograr títulos.

Uranga:
Creo que todos los jugadores soñamos con ganar todos los torneos que jugamos.

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