Reunidos nuevamente en plena calle y cansados de las promesas que no llegan, un grupo de residentes de la intersección de Falcón y Brown rompió el silencio. Denuncian una ola de robos con “total impunidad” y exigen al Municipio que instale sistemas de monitoreo urgentes. “Ya no sabemos qué hacer para dormir tranquilos”, confiesan quienes hoy se sienten ciudadanos de segunda.
La esquina de Falcón y Brown se ha convertido en el epicentro de una angustia que se repite en cada rincón de San Nicolás, pero que allí ha llegado a un punto de no retorno. En los últimos meses, los ingresos a viviendas y los arrebatos a plena luz del día han transformado la rutina de las familias en una vigilia constante. La sensación es unánime: el barrio está “marcado” y las autoridades miran hacia otro lado.
“Sentimos que estamos regalados”
El hartazgo de los vecinos no es solo por las pérdidas materiales, sino por el desgaste psicológico de vivir bajo amenaza. Los testimonios recogidos durante la reunión vecinal son desgarradores y reflejan una pérdida total de la paz cotidiana.
“Ya no sabemos qué hacer para dormir tranquilos. Cualquier ruido en el techo o en la vereda nos hace saltar de la cama”, relató una vecina con años en la zona. El sentimiento de desprotección es profundo: “Cada día nos sentimos más regalados. Los delincuentes se mueven con una impunidad que asusta, parece que son los dueños de la calle”, agregó otro residente.
El reclamo al Municipio: Más allá de las jurisdicciones
Si bien la seguridad depende formalmente de la Provincia, los vecinos apuntan directamente a la gestión local como el primer mostrador de respuesta que hoy permanece cerrado. La pregunta que circula en cada charla vecinal es clara: “Si Provincia no hace nada, ¿el municipio no puede tomar cartas en el asunto?”.
La exigencia es concreta y no admite más demoras:
-Instalación de tótems de seguridad: Sistemas de alerta temprana y monitoreo real.
-Presencia preventiva: Controles que no sean solo “de paso”, sino permanentes.
-Compromiso real: Que la seguridad deje de ser un ítem en el presupuesto y se convierta en una realidad en las esquinas.
Vivir sin privilegios, solo con tranquilidad
Los vecinos fueron tajantes al cerrar su petitorio: no están pidiendo un trato especial, sino el derecho básico a habitar su barrio sin miedo. “No estamos pidiendo privilegios, sino algo básico: poder vivir tranquilos en nuestras casas. Merecemos soluciones, no más diagnósticos”, explicaron.
Mientras la respuesta oficial se hace esperar, los vecinos de Falcón y Brown permanecen en alerta. Saben que, hoy por hoy, la única seguridad que tienen es la que construyen entre ellos, cuidándose las espaldas en una ciudad que parece brillar entre los cuatro bulevares pero que se apaga en la seguridad de sus barrios.



