A través de maniobras digitales en las plataformas BNA y MODO, los delincuentes realizaron transferencias no autorizadas por casi un millón de pesos. La justicia local ya investiga un rastro de cuentas “fantasma” que despojaron a la abuela de su tranquilidad.
La delincuencia en San Nicolás ha encontrado un nuevo y fértil terreno en la virtualidad, cobrándose esta vez como víctima a una vecina de la zona norte que solo buscaba manejar sus finanzas desde la comodidad de su hogar. Lo que comenzó como una revisión rutinaria de sus saldos se transformó en una pesadilla legal cuando la víctima advirtió que su dinero se había esfumado en una serie de movimientos que ella jamás autorizó.
El rastro del dinero: BNA y MODO en la mira
La damnificada, cuya identidad se preserva, constató que las aplicaciones BNA+ y la billetera virtual MODO fueron las vías utilizadas por los estafadores para drenar sus fondos. Según la denuncia, se realizaron múltiples transferencias hacia cuentas desconocidas, operando con una velocidad y precisión que dejó a la jubilada sin margen de reacción.
Para sustentar su reclamo, la mujer presentó ante las autoridades capturas de pantalla y material fotográfico que documentan el desvío de los fondos, una suma que ronda el millón de pesos.
La soledad frente a la pantalla
Este hecho pone nuevamente sobre la mesa la desprotección que sufren los adultos mayores en el ecosistema digital. Mientras los bancos promocionan la “comodidad” de sus aplicaciones, los vecinos denuncian la falta de barreras de seguridad más robustas para evitar que los ahorros de los jubilados sean transferidos a cuentas de terceros en cuestión de segundos.
“Es una vergüenza que una persona mayor tenga que pasar por este estrés. Nadie les explica cómo protegerse y los delincuentes siempre salen con la suya”, comentaron allegados a la zona del hecho.
Intervención judicial
La causa ha quedado en manos de la UFI N° 12 del Departamento Judicial de San Nicolás, que deberá rastrear el destino final de las transferencias. Sin embargo, en este tipo de delitos de “cuello blanco digital”, la recuperación del dinero suele ser un camino largo y lleno de burocracia para la víctima.



