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El Municipio traslada los servicios del CEMPRE al Hospital Zona Norte

En silencio y sin argumentos claros el Poder Ejecutivo decidió mudar la atención primaria que funcionaba en el microcentro hacia el edificio de Av.Illia y Zaracondegui. Por el momento, no hay confirmaciones respecto a qué sucederá con los terrenos donados para la vocación sanitaria.

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Tal como presagió este medio a principios del mes de febrero, el Centro de Medicina Preventiva (CEMPRE) abandonará en los próximos días su histórico edificio ubicado en Pellegrini 111.

A partir de una decisión “en secreto” por parte del passaglismo, las diferentes áreas que funcionaban allí ya fueron trasladadas hacia la órbita del Hospital Zona Norte. Lo único que restaría traspasar hacia el sector más boreal es lo que respecta al servicio de vacunación que continua en plena campaña, una vez radicada esa actividad quedaría todo completamente mudado.

Como suele suceder, en esta ocasión el Municipio optó por un silencio atroz y esquivo cualquier tipo de producción a través de render o videos en redes sociales para comunicarle este cambio trascendental a los vecinos que no lo recibieron de buena manera.

¿Reorganización o dolores de cabeza?

A pesar de hacer las cosas a espaldas de los nicoleños, las reacciones se hicieron notar sin ningún tipo de filtro a través de las redes sociales que tanto disfruta de leer Santiago Passaglia.

Se hace muy complicado llegar hasta allá, no entiendo porque lo llevan tan lejos”, fue una de las reacciones que más se repitió al conocerse esta noticia. Dicho reproche tiene sus argumentos dado que la ponderación de la zona norte lleva a mayores traslados para quienes no tienen su propio vehículo obligados a implementar más tiempo para llegar a una urgencia o a la atención médica, dependiendo en su mayoría de dos colectivos con una frecuencia compleja. “Un municipio en contra del ciudadano. Y a favor de la empresa Vercelli. Una ciudad de cara al monopolio”, agregó otro vecino marcado por el enojo.

Asimismo, muchos de los reclamos giraron en torno a las complicaciones para ser atendido en el actual Hospital Zona Norte, sea por la obtención de turnos con cita previa o por una guardia médica que funciona en horarios acotados.

Nuevamente, las decisiones sobre la salud pública y atención primaria dejan mucho que desear cuando un Poder Ejecutivo se centra en hacer acuerdos comerciales con dinero de los contribuyentes y les saca de los barrios la posibilidad de estar cuidados a pocos minutos de sus hogares.

Futuro incierto

Por otro lado, los cuestionamientos que se desprenden de esta nueva situación se relacionan a las nuevas intenciones que tendrá ese edificio ubicado en una zona privilegiada de la ciudad y que fueron una donación histórica para la Municipalidad.

Concretamente, dicho inmueble fue donado por Tomasa Contreras de Ferreyra en el año 1919 para honrar la personalidad de su hijo Dr. Carlos Ferreyra, nicoleño que había fallecido mientras cumplía tareas en altamar durante el año 1901.

Sin embargo, la misma opacidad que se tuvo al realizar la mudanza se repite sobre el horizonte de ese lote equipado para la atención sanitaria y donado para ponderar esa noble práctica. Aquí surgen más incógnitas que “Hechos” no responde, si quedará en manos públicas, si nuevamente será acondicionado para el Grupo Oroño -firma que fue asignada para gerenciar los Hospitales Zona Oeste y Zona Sur- o directamente su rumbo se alejará de la salud para ser usufructuado de otra manera.

Lo único cierto es que una vez más, las decisiones que cambian la vida de los vecinos se toman en la oscuridad de la oficinas municipales mientras se diseñan -por vez mil- nuevas plazas.

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