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¡Feliz aniversario, San Nicolás! 278 años forjando identidad

Entre barrancas y leyendas, la ciudad celebra su aniversario. Un cruce entre la historia oficial y los archivos que revelan un origen tan espontáneo como fascinante. Un recorrido que une el mito con la historia real

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Este martes 14 de abril de 2026, San Nicolás de los Arroyos conmemora 278 años de una trayectoria que la sitúa como una de las urbes más influyentes del norte bonaerense. Los festejos, que tiñen de celeste y blanco las barrancas del Paraná, evocan la mística de aquel 1748. Sin embargo, la celebración de este año llega con una mirada renovada sobre sus orígenes. Según el historiador Ricardo Primo, la imagen romántica de Don Rafael de Aguiar pronunciando un discurso de fundación es un “relato de fantasía”. La investigación sostiene que la ciudad no nació de un decreto real, sino de la voluntad orgánica de un caserío que se resistió a la burocracia colonial para forjar su propio destino.

Para comprender la magnitud de esta historia, hay que retroceder a los datos del Cabildo de Buenos Aires. Ya en 1726 existía una población estable en el paraje “Las Hermanas”, y un censo de 1744 arrojó que en el Pago de los Arroyos vivían 948 personas. La fecha que hoy se celebra fue fijada recién por una ordenanza de 1890, vinculando la efeméride al momento en que las tierras pasaron a manos de Juana Paulina Ugarte como dote matrimonial. No hubo espada ni pregón: hubo un traspaso legal y la construcción de una capilla dedicada a San Nicolás de Bari, que funcionó como el imán que aglutinó a los pobladores.

La organización del trazado urbano, el clásico damero español que hoy se recorre, tuvo un punto de partida icónico: el Ombú de López. Desde ese árbol histórico se demarcaron las manzanas que definieron los límites originales entre el río y la actual avenida Falcón, y se delinearon las primeras 9 manzanas fundacionales, en el sector comprendido por las actuales Juan B. Justo, Colón-Aguiar, León Guruciaga y las avenidas Moreno-Savio. El ombú, ubicado en la actual intersección de avenida Falcón y Colón, fue retirado en 1884 con la llegada del Ferrocarril del Oeste. Tras la muerte del matrimonio Aguiar-Ugarte, sus hijos subdividieron y vendieron las parcelas, consolidando una fisonomía que, aunque carecía de nombres de calles o numeración, ya respiraba aires de metrópoli.

El trazado original: las 9 manzanas fundacionales se organizaron a partir del ombú de López. Foto: Museo Nacional Casa del Acuerdo.

Aceptar esta “generación espontánea” no debilita el orgullo nicoleño, sino que lo amplía. Una ciudad que cumple 278 años habiendo surgido del esfuerzo vecinal, superando inconsistencias históricas —incluido un retrato del fundador creado recién en 1948— y logrando ser declarada “Ciudad” en 1819, habla de una comunidad con una resiliencia consolidada en el tiempo. San Nicolás celebra hoy su capacidad de construirse a sí misma, como un punto donde el puerto, el acero, el río y la fe confluyen en su identidad actual.

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