
La inseguridad en San Nicolás volvió a quedar en el centro del debate tras el duro testimonio de Carlos Frezar, un comerciante que posee una despensa en el barrio Santa Rosa y recientemente apostó por abrir un nuevo local en la zona de Avenida Morteo y calle Falcón. En menos de diez días, Frezar sufrió tres hechos delictivos que no solo le significaron una pérdida económica superior a los dos millones de pesos, sino que también desnudaron la vulnerabilidad de los emprendedores locales ante lo que él define como una “puerta giratoria” en la Justicia y una falta de prevención en los barrios de la zona sur.
Tres asaltos en menos de diez días
La pesadilla para *Frezar* comenzó el viernes pasado y no dio tregua durante toda la semana. Según relató, los delincuentes no se conforman con un solo intento, sino que regresan a los mismos puntos de ataque. “En menos de diez días, tuve un episodio el viernes pasado, por Montevideo entre Falcón y Juan B. Justo. El martes, otro episodio que quisieron volver a ingresar al mismo lugar pateando la puerta“, detalló el comerciante.
El último de los hechos ocurrió en su despensa de barrio Santa Rosa, donde los daños materiales superaron con creces el valor de lo robado. “Rompieron toda una vidriera, una heladera, por un tarro que guardo para que los chicos para comprarles caramelos. Es de locos. No entiendo. Había cosas de valor superior a ese tarrito“, lamentó Frezar. Sobre el perjuicio económico, fue contundente al estimar que la cifra inicial de dos millones de pesos se quedará corta: “Una notebook HP tiene un precio importante. Y la heladera, que son vidrios que son templados, todavía no pasé presupuesto“.
El reclamo por la “puerta giratoria” y la Zona Sur
Uno de los puntos más críticos de la denuncia apunta directamente al funcionamiento del sistema judicial y a la reincidencia de los delincuentes que, según afirma, están identificados por los propios vecinos. “El problema es que vos suponé que agarrás a esa persona, entra hoy y mañana sale, está otra vez en la calle haciendo lo mismo. Te da bronca porque hasta pareciera que se ríen del vecino y se ríen de las autoridades también. Entonces ahí no entiendo cómo actúa la justicia, no lo entiendo“, expresó con indignación.
Para Carlos Frezar, el panorama en los Barrios Santa Rosa, Savio, Güemes y Saavedra es alarmante, especialmente por el avance del consumo de drogas como motor del delito. “El principal problema son las drogas, porque toda esa gente va a buscar ir a robar para drogarse. El día que se corte un poco ese tema, va a dejar de haber tanta gente que esté rompiendo y lastimando al vecino“, analizó. Además, describió un clima de miedo constante para los sectores más vulnerables: “En Santa Rosa hay abuelas que no se animan a salir después de las 5 de la tarde, no le quieren abrir la puerta a nadie, con justa razón, porque le viven robando“.
El pedido al Intendente y la crítica a las estadísticas
A pesar de reconocer el esfuerzo policial en las calles, el comerciante manifestó su disconformidad con la gestión municipal en materia de prevención y con la frialdad de los números oficiales. “Según los medios, la municipalidad no se compromete porque dice que es un problema del Gobernador. Yo estoy totalmente en desacuerdo con eso. Se tiene que prevenir, no puede suceder, cuando ya viste 10 pibitos que están en proceso de desorden, ya tenés que actuar, no tenés que estar esperando que sucedan las cosas“, reclamó.
Finalmente, Frezar solicitó una reunión directa con el Intendente Santiago Passaglia para tratar la situación del barrio y cuestionó las cifras de seguridad que se manejan desde la Secretaría de Seguridad local. “Tuve una charla con el señor Ayala y dijo que las estadísticas no muestran que la zona es insegura. Pero las estadísticas no ven las noticias. Son estadísticas, sí, pero las noticias dicen otra cosa“, concluyó. Para el comerciante, el embellecimiento de la ciudad es positivo, pero no debe solapar la prioridad del bienestar ciudadano: “San Nicolás está hermosa, yo no digo que no. Pero por ahí habría que priorizar el bienestar del vecino. Porque sin el vecino contento podés tener algo precioso, pero si no estamos seguros en nuestras casas no se puede“.
El drama del vecino expone la realidad de una zona sur que se siente olvidada. Entre barrios como Santa Rosa y Savio, la brecha entre las estadísticas oficiales y el miedo diario de los vecinos es cada vez más grande. Sin una justicia que frene la reincidencia ni una prevención real en las periferias, los comerciantes quedan atrapados en un ciclo de deudas y vandalismo que parece no tener fin, dejando la seguridad como la deuda interna más urgente de la ciudad.



