
Una preocupante situación de inseguridad mantuvo en vilo a una familia nicoleña durante la noche del lunes. Alrededor de las 22:14, un vecino nicoleño recibió un llamado al teléfono fijo desde un número oculto. Al atender, una voz masculina intentó quebrar la resistencia emocional de los moradores mediante el engaño: “Mamá, mamá, por favor abrime que me robaron todo y me rompieron la boca”, fue la frase utilizada por el delincuente para forzar la apertura de la propiedad.
Afortunadamente, la víctima pudo reaccionar con rapidez al notar que su hijo se encontraba dentro de la vivienda, lo que dejó en evidencia la falsedad del pedido. Sin embargo, la situación escaló en peligrosidad cuando, tras el intercambio telefónico, se escucharon ruidos sospechosos en el acceso principal y en el frente de la casa. Ante la sospecha de que los malvivientes se encontraban apostados fuera esperando el descuido para concretar una “entradera”, el propietario optó por no abrir y comunicarse de inmediato con el sistema de emergencias 911.
Un método que persiste en el tiempo
Este tipo de maniobras no son nuevas en la región, pero se han vuelto más agresivas con el tiempo. Vecinos con memoria recordaron que desde principios de 2006 se registran episodios similares, donde incluso se utilizaban gritos de auxilio falsos desde la vereda para simular ataques o intentos de abuso y así obligar a los ocupantes a salir de sus casas.
Desde COSA CIERTA se reiteran las recomendaciones básicas ante estos eventos: verificar siempre el paradero del familiar que supuestamente contacta, mantener las puertas cerradas en momentos de confusión y dar aviso inmediato a la policía. El denunciante confirmó que en la jornada de hoy ratificará la denuncia penal correspondiente para que se inicie la investigación técnica del llamado y se refuerce el patrullaje en la zona afectada.



