
En el cruce de Morteo y Ponce de León, un espacio de acompañamiento comunitario sostiene una red de contención que ya lleva casi cinco años de trabajo ininterrumpido en la ciudad. Se trata de Casa Pueblo, una institución que nació de una iniciativa de jóvenes del Movimiento Evita y funciona como Casa de Acompañamiento Comunitario (CAAC) bajo la órbita de la Sedronar. Su tarea principal es el abordaje de consumos problemáticos, salud mental y violencia de género, brindando herramientas profesionales en un contexto social que definen como complejo.
En diálogo con “COSA CIERTA”, las referentes del espacio explicaron que el abordaje no se limita a la asistencia médica, sino que busca una integración total del usuario. El equipo de trabajo es amplio y multidisciplinario, con la coordinación de Loly y Ainhoa, junto a un plantel de psiquiatras, psicólogas con perspectiva de género, trabajadoras sociales, abogadas, talleristas y operadores comunitarios que actúan como “acompañantes pares”.
Servicios gratuitos y atención a la comunidad
La oferta de actividades en Casa Pueblo es diversa y busca cubrir distintas necesidades de los vecinos de San Nicolás. Actualmente, el cronograma incluye grupos de escucha de salud mental los lunes y jueves a las 14:00, mientras que el asesoramiento jurídico y la escucha de género se realizan los jueves en el mismo horario. Además, el espacio fomenta la expresión y el aprendizaje mediante talleres de manualidades los miércoles y batucada los sábados por la mañana.
Un hito importante para la institución es el inicio de la Escuela de Promotoras de Género, que comenzará a dictarse los martes a las 08:30. “Todos estos espacios son gratuitos y abiertos a la comunidad”, destacaron desde la organización, remarcando que la accesibilidad es un pilar fundamental de su trabajo, especialmente al no contar con apoyo del Ejecutivo local.
Estadísticas y desafíos en el abordaje de crisis
Los números reflejan la magnitud de la demanda local: en promedio, unas 500 personas pasan por la casa mensualmente y actualmente hay 60 usuarios en tratamiento activo. El acompañamiento suele enfrentar situaciones de extrema vulnerabilidad, como el caso de una usuaria que atravesó un embarazo con consumo problemático. A pesar de las dificultades y la falta de apoyo familiar en etapas críticas, el equipo destaca que hoy la persona haya retomado su participación en las charlas.
En cuanto al área de género, Casa Pueblo ha intervenido en situaciones de alto riesgo, incluyendo casos donde los agresores pertenecían a fuerzas de seguridad, logrando la desvinculación y protección de las familias afectadas. La institución subraya que el contacto con los entornos afectivos es clave: “En la casa apuntamos a tener contacto con las familias porque es muy importante el acompañamiento desde todas las áreas de vida del usuario”, explicaron a “COSA CIERTA”.
Un proyecto que busca seguir creciendo
A pesar de la labor realizada, el panorama actual genera preocupación en los integrantes de la CAAC. Desde Casa Pueblo señalaron que sostienen el espacio con un gran esfuerzo propio ante la falta de prioridad de la salud mental en las agendas oficiales.
“El contexto es bastante oscuro. El consumo crece. El narco también. Los pibes y pibas pobres están cada vez más expuestos a caer en la droga, al consumo o a la venta”, afirmaron.
Para enfrentar esta realidad, el centro busca fortalecerse mediante alianzas con la comunidad. Actualmente, están en la búsqueda de talleristas de oficio o culturales. La propuesta consiste en ceder sus salones y un espacio verde de 40 metros cuadrados para que profesionales puedan dictar sus clases a cambio de integrar a los usuarios de la casa en sus actividades.
Según explicaron, el objetivo final es devolver la autonomía a quienes asisten: “Acompañar los proyectos de vida de las mujeres, pibas y pibes que muchas veces llegan sin esperanza es la tarea”. Con este norte, Casa Pueblo continúa articulando traslados e internaciones con la Sedronar y el Hospital local, reafirmando su rol en los barrios populares de San Nicolás.



