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¿Geriátricos o cuidadores?: El desafío de envejecer hoy en San Nicolás

Con costos que llegan a $1,7 millones y denuncias por falta de habilitación, las familias nicoleñas buscan alternativas seguras entre la residencia y el cuidado en casa

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La realidad del cuidado de adultos mayores en la ciudad atraviesa un momento crítico, marcado por un aumento en la demanda y costos que desafían cualquier presupuesto familiar. Ante la necesidad de garantizar una atención permanente, muchas familias se encuentran en una encrucijada: ¿Es mejor optar por una residencia especializada o contratar personal de cuidado en el hogar?

Un relevamiento reciente de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) encendió las alarmas en la ciudad. De 23 residencias inspeccionadas en el partido, al menos 6 operan sin la habilitación correspondiente y presentan irregularidades graves, que van desde falencias edilicias hasta la falta de personal capacitado. En este contexto, donde vivir en una residencia puede costar hasta $1,7 millones mensuales, la decisión no es solo económica, sino fundamentalmente de calidad de vida.

La opción de la residencia: Entre el servicio y el riesgo 

Optar por un geriátrico implica delegar el cuidado integral en una institución. Sin embargo, el informe de ATSA, advierte sobre espacios que funcionan como “depósitos de abuelos” sin condiciones mínimas de higiene o control nocturno.

  • Pros:

Atención 24 horas: Disponibilidad de personal en turnos rotativos.

Socialización: Contacto diario con pares, evitando el aislamiento social.

Estructura médica: Acceso a rutinas de kinesiología, nutrición y actividades grupales en establecimientos habilitados.

  • Contras:

Costo elevado: Los aranceles pueden alcanzar cifras prohibitivas para la clase media.

Irregularidades: Riesgo de caer en lugares no habilitados con precarización laboral y mala alimentación.

Desarraigo: El impacto emocional de abandonar el hogar propio puede ser severo para el adulto mayor.

Cuidado domiciliario: La alternativa personalizada

Por otro lado, la contratación de cuidadores particulares surge como una alternativa latente. Actualmente, el sueldo básico para el cuidado de personas ronda entre los $350.000 y $390.000 mensuales por jornada estándar, una cifra significativamente menor al costo de una plaza en una residencia privada de alta gama.

  • Pros:

Entorno conocido: El adulto mayor permanece en su casa, manteniendo sus recuerdos y rutinas.

Atención exclusiva: El vínculo es uno a uno, lo que permite un seguimiento más detallado de la medicación y el estado anímico.

Flexibilidad económica: Los costos pueden ser más manejables dependiendo de la carga horaria necesaria.

  • Contras:

Aislamiento: El riesgo de que la persona pase demasiado tiempo sola si el cuidador no fomenta la actividad.

Logística familiar: Los familiares deben gestionar reemplazos, francos y supervisar directamente la labor del trabajador.

Limitaciones técnicas: Ante una emergencia médica compleja, el hogar no cuenta con la aparatología de una clínica o residencia médica.

Una decisión que trasciende lo económico

Desde ATSA remarcan que la calidad de atención está íntimamente ligada a las condiciones laborales. “Es imposible entrar a un geriátrico y ver cómo está el trabajador sin ver también cómo está el abuelo”, explicaron. La precarización de los lugares y el personal sin registro impactan directamente en el trato que reciben los residentes.

Ya sea que se elija la institucionalización o el cuidado en casa, la clave reside en el control. En San Nicolás, la brecha entre los $390.000 de un sueldo de cuidador y los $1,7 millones de una residencia plantea un escenario donde la seguridad y el bienestar emocional deben ser la prioridad por sobre el balance financiero. Antes de decidir, es vital verificar las habilitaciones municipales y, sobre todo, escuchar el deseo de quien recibirá el cuidado.

 

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