
La ciudad de San Nicolás atravesó un inicio de año marcado por la inseguridad digital. En apenas seis días del 2026, la justicia local recibió tres denuncias de estafas virtuales que, sumadas, alcanzan una cifra escalofriante que supera los 230 millones de pesos. A pesar de las constantes advertencias de las entidades bancarias y las fuerzas de seguridad, los delincuentes han perfeccionado sus métodos de persuasión, logrando que personas de diferentes perfiles entreguen el control de sus ahorros en cuestión de minutos.
El caso que encendió las alarmas
El primer hecho registrado este año afectó a un vecino que fue contactado por un individuo que simulaba ser un asesor técnico de una plataforma de pagos. Bajo la excusa de un “error en el sistema” o una “necesidad de actualización de credenciales”, los estafadores lograron que la víctima proporcionara claves de acceso. En este operativo relámpago, el hombre sufrió el robo de 2 millones de pesos, una cifra que, aunque menor comparada con los casos siguientes, marcó el inicio de una tendencia violenta en términos económicos.
El golpe de los 200 millones
Pocos días después, se radicó una denuncia que dejó atónitos a los investigadores por la magnitud del botín. En este segundo caso, la modalidad fue el “cuento del asesor bancario”. Un estafador llamó a una vecina nicoleña informándole sobre supuestos movimientos sospechosos en su cuenta de ahorros. Con un lenguaje técnico y simulando una urgencia extrema, el delincuente convenció a la mujer de realizar una serie de pasos de “validación de identidad” que, en realidad, le daban acceso total a su home banking. El resultado fue devastador: vaciaron sus cuentas y realizaron transferencias masivas que sumaron un total de 200 millones de pesos.
Consumos no autorizados y préstamos fraudulentos
El tercer caso reportado recientemente involucra a una mujer que descubrió, de forma repentina, que su cuenta había sido utilizada para realizar compras y pagos que ella jamás autorizó. En esta oportunidad, el perjuicio económico ascendió a casi 28 millones de pesos. A diferencia de los casos anteriores, aquí se combinó el robo de datos con la solicitud de préstamos pre-aprobados. Los estafadores ingresan a la billetera virtual de la víctima, solicitan un crédito a su nombre (que se acredita en el acto) y luego transfieren ese dinero a cuentas fantasmas, dejando a la persona con una deuda millonaria y sin sus ahorros.
¿Cómo funcionan estos engaños?
A través del análisis de las denuncias, la policía local ha identificado un patrón común en estas tres estafas:
- Suplantación de Identidad: Los delincuentes utilizan logos, tonos de voz profesionales y música de espera similar a la de los bancos reales (como Mercado Pago o entidades bancarias tradicionales).
- Sentido de Urgencia: Presionan a la víctima diciendo que su dinero “está en peligro” o que hay una “alerta de seguridad” activa, lo que impide que la persona piense con claridad.
- Acceso Remoto o Códigos: Solicitan códigos de verificación que llegan por SMS o piden que la víctima descargue aplicaciones de control remoto.
Recomendaciones importantes
Las autoridades insisten en que ningún banco o plataforma de pagos solicita claves, contraseñas o códigos de verificación por teléfono, correo electrónico o WhatsApp. Ante cualquier llamado sospechoso, la recomendación es cortar la comunicación de inmediato y llamar personalmente al número oficial de la entidad bancaria. La investigación por estos tres casos sigue abierta, mientras se intenta rastrear la ruta del dinero, que generalmente termina atomizado en múltiples billeteras virtuales de diferentes puntos del país para dificultar su recuperación.
La preocupación crece en la comunidad, ya que en menos de un año se han perdido sumas de dinero que equivale a varias propiedades, evidenciando que la ciberdelincuencia no necesita armas físicas para causar un daño patrimonial irreparable.



