
Claudio “Piojo” Portanova nació en El Abrojal (actual Barrio Urquiza) y tuvo una infancia en la que la música aparecía únicamente cuando su padre la escuchaba o tocaba el acordeón. Sin imaginarlo, una invitación de un amigo para aprender guitarra durante la adolescencia terminaría cambiando el rumbo de su vida. Aquel compañero abandonó rápidamente las clases, pero él decidió seguir adelante.
Luego tomó la decisión de aprender música “de verdad” y comenzó su periplo a través del repertorio clásico. Un camino de formación exigente que le brindó el conocimiento necesario para abarcar todo lo que el futuro le depararía. Desde la adolescencia, la guitarra fue su fiel compañera y lo llevó a formar múltiples bandas de diferentes géneros. También desarrolló su costado artístico componiendo música para obras de teatro en vivo, experiencia que le permitió recorrer distintos lugares y acumular anécdotas, vivencias y personajes. Lord Byron, Mad Jack y Vinicius son nombres de bandas que él formó y que hoy continúan sonando o siendo recordadas en la memoria popular de la ciudad.
Además de músico, es docente de esa misma rama del arte y cuenta con una extensa trayectoria en la enseñanza. Hijo y padre por partes iguales, con una nostalgia a flor de piel que todavía emociona en sus recitales y también en las charlas, hoy disfruta de la vida desde otra perspectiva, pero con la misma intensidad y pasión de otros tiempos, expectante por todo lo que está por venir. Un discípulo de la música o, quizás, una persona a la que la propia música adoptó para llevarla a todos lados.
El instante que define el futuro: “Yo trabajaba con mi viejo en su taller mecánico y tomaba clases de guitarra en ese momento como un pasatiempo. El verme en ese mundo y tomar la decisión de estudiar profesorado de música en parte sabiendo que no había tantos en ese entonces, determinó que sea mi futuro laboral y de vida, es más, ante la escasez de ese trabajo muchos alumnos del profesorado ya daban clases aún todavía sin recibirse, yo fui uno de ellos”.
El contenido de su música: “Durante la década del 90 tuve mi primer banda: ‘Lord Byron’, ahí pude conectarme con el rock/soft metal que me gustaba pero además sabía que debía darle un contenido ‘literario’ a las canciones, en mi caso la letra es igual de importante que las melodías y armonías, no logro interpelarme con la música si eso no sucede, siento que pierde sentido. Leer y escuchar son acciones claves para un buen proceso de composición ya sea por la inspiración o por el lenguaje que adquirís para crear una canción”.
Su amor por la docencia: “Tocar en vivo no lo cambió por nada, pero nunca me imaginé tener tanto amor por enseñar. Encontrar la forma de llegarle al alumno a veces es complicada, más cuando hay distintas intensidades en las pasiones, tenés que saber más escuchar que transmitir porque en eso vas a encontrar la forma de comunicar, es apasionante y con sensaciones a largo plazo que te marcan de alguna manera”.
El parecido de enseñar y tocar: “La seducción a través del conocimiento es una similitud de esas acciones, cambia la mirada del público por razones obvias, lo importante en ambos casos es transmitir lo que uno es, con la música o con la docencia muestro quien soy, con miedos, inseguridades y cosas positivas, en definitiva ambas acciones hacen que les muestre al mundo tal cual soy y a su vez, les pido que se muestren de esa manera sin temor”.
El objetivo de la música para el mundo: “La música es la rama del arte que todo el tiempo pide ser descubierta, hay historias, sonidos, experimentos detrás de cada cosa que escuchamos y trato de que mis alumnos o quien me escuche desarrolle esa curiosidad, que no se quede solo con lo que escucha o le gusta y que vaya a más por géneros que quizás no les interese pero que tendrán un aprendizaje, enseñanza o anécdota para su vida”.
La existencia de la música en su vida: “Prácticamente es lo que hace que no sea una persona aburrida en la vida, es de vital importancia para mis días, sin ella creo que hubiese intentado ser jugador de fútbol, quizás en algún momento haga el curso de director técnico, pero la música sigue ocupando mucho tiempo por suerte”.
“Home” es un tema propio de su innumerable repertorio que representa un espacio en donde confluyen las energías de su padre y su hijo, definiendo perfectamente el accionar de la música en cualquier vida. Es esa capacidad de hacer perder la noción del tiempo, generando un lugar único y especial donde suceden cosas maravillosas o donde el recuerdo aflora para mantener viva toda aquella sensación ocurrida en un determinado momento. El Piojo, a lo largo de su vida, encontró casi por casualidad la manera de conectar con todo aquello que necesitaba expresar sin darse cuenta. En la actualidad, alumnos, amigos y amantes de la música están agradecidos por su arte, aunque la persona y su don de gente nunca se quedaron atrás para hacer brillar ese costado artístico.

