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“El deporte no es una guerra”: el llamado de los excombatientes antes de Argentina-Inglaterra

Distintas organizaciones de excombatientes difundieron mensajes en la misma línea que el expresado días antes por Lionel Scaloni y llamaron a vivir el partido sin confundir una semifinal del Mundial con la Guerra de Malvinas

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Cada vez que Argentina e Inglaterra vuelven a encontrarse en una Copa del Mundo, el recuerdo de la Guerra de Malvinas reaparece de manera inevitable. Pero, en esta ocasión, fueron justamente quienes combatieron en 1982 los que salieron a poner un límite: la memoria de una guerra no puede jugarse en una cancha de fútbol.

La primera señal en ese sentido la dio Lionel Scaloni. Tras la clasificación frente a Suiza, el entrenador fue consultado sobre la carga histórica que tiene enfrentar a Inglaterra y respondió con una frase tan breve como contundente.

Es un partido de fútbol. El mensaje es que es un partido de fútbol. No busquemos otra cosa, expresó el director técnico de la Selección.

En la previa de la semifinal comenzaron a difundirse comunicados y cartas abiertas de distintas organizaciones de excombatientes que coincidieron en una misma idea: el partido no debe convertirse en una revancha por la Guerra de Malvinas.

La Federación de Veteranos de Guerra “2 de Abril” publicó un documento bajo el lema “El sentimiento malvinero no se negocia: la memoria se defiende en cada cancha”. Allí sostuvo que “el deporte no es una guerra, no es una revancha, es solo un partido”, recordó que el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas debe sostenerse mediante la diplomacia, la verdad histórica y el derecho internacional, e invitó a los hinchas a alentar a la Selección con pasión, pero sin xenofobia ni expresiones de odio.

Además, la entidad pidió que el encuentro sirva para mantener viva la memoria de los 649 argentinos caídos y reafirmar el reclamo de soberanía desde el respeto y la paz.

A esa postura se sumó el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, que eligió escribir una carta abierta al plantel argentino. En ella expresó: “Diego ya nos vengó. No quedan deudas deportivas que saldar con ellos”, e invitó a los futbolistas a jugar “con corazón de potrero”.

En San Nicolás, el presidente del Centro de Veteranos y Caídos en Malvinas, Juan Carlos Díaz, también se pronunció en el mismo sentido. En un mensaje difundido a través de otro medio local, sostuvo: “Que quede en claro que esto es un partido y nada más. Lejos de pensar en una revancha”. También expresó su deseo de que la Selección avance a la final y aseguró que, si eso ocurre, recordará a sus compañeros caídos en combate, “que lo dieron todo” durante la guerra.

En definitiva, los distintos pronunciamientos confluyeron en una misma idea: el fútbol y la Guerra de Malvinas pertenecen a planos diferentes. Mientras el partido se juega en una cancha, el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas, recordaron los excombatientes, debe sostenerse por los caminos de la paz, la diplomacia y el derecho internacional.

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