El Colegio de Abogados del Departamento Judicial San Nicolás conmemoró los 100 años de su creación con un acto encabezado por su presidente, Alejo Luis Maiztegui, quien destacó el recorrido de la institución, el compromiso de quienes la construyeron a lo largo de un siglo y los desafíos que enfrenta la profesión de cara al futuro.
Al comenzar su discurso, Maiztegui agradeció la presencia de autoridades, matriculados e invitados y aseguró que la celebración trasciende una fecha: “Hoy no celebramos solamente una fecha en el calendario, celebramos 100 años de una idea, y las ideas, cuando son nobles y verdaderas, no mueren, crecen y se agrandan”, expresó.
El presidente recordó que el 10 de julio de 1926, 11 abogados fundaron el colegio en San Nicolás con el objetivo de organizar una profesión que en ese momento, todavía no contaba con un marco legal que respaldara a los colegios departamentales. “Tenían únicamente la certeza de que la profesión que amaban merecía dignidad, ética y organización, c con esa sola certeza construyeron todo lo demás”, afirmó.
También destacó que, apenas dos semanas después de su creación, la institución pidió incorporarse a la Federación Argentina de Colegios de Abogados, convencida de que el trabajo conjunto era fundamental. “Entendieron, desde el primer día, que ningún colegio se salva solo”, señaló.
Durante el repaso histórico, Maiztegui recordó la inauguración de la sede en 1970 y vinculó ese crecimiento con las nuevas obras inauguradas en el marco del centenario. “Cada generación recibe una casa y la entrega más grande”, sostuvo.
Uno de los ejes del discurso fue el papel que tiene San Nicolás en la historia constitucional argentina y el presidente remarcó que ejercer la abogacía en la ciudad implica una responsabilidad especial por el legado del Acuerdo de San Nicolás y afirmó que el colegio “Creció a la sombra de la Casa del Acuerdo”.
En ese contexto, hizo una mención al libro “El alma de la abogacía”, escrito por Ricardo Primo especialmente por el centenario, que reconstruye la historia institucional a partir de documentos y testimonios de quienes formaron parte de la entidad.
Maiztegui también reivindicó el valor de la colegiación como garantía para la sociedad. “La colegiación no es un trámite ni una carga; es la garantía de que el ejercicio profesional está en manos de quienes acreditan idoneidad, formación y compromiso ético”, manifestó. Y agregó: “Cuando la abogacía se organiza, el que gana no es el abogado, gana la ciudadanía”.
Al referirse a la actualidad, llamó a dejar de lado las diferencias cuando están en juego las instituciones democráticas y la defensa del derecho: “La respuesta de este colegio será siempre la misma: La ley, la Constitución, la República. Sin cálculos, sin especulaciones y sin excepciones”, aseguró.
Pensando en el futuro, convocó a fortalecer la unidad entre los profesionales y advirtió sobre los desafíos que representan la transformación tecnológica, la capacitación permanente y el cambio generacional “Un colegio dividido es un colegio débil, y una abogacía débil es una democracia más frágil”, expresó.
Además dedicó un mensaje a los jóvenes que comienzan su carrera profesional y los invitó a involucrarse en la vida institucional “Este colegio es de ustedes, tómenlo, participen, discutan y mejórenlo, el mejor homenaje a los fundadores no es el aplauso, es el relevo”, afirmó.
Sobre el cierre, agradeció a los integrantes del Consejo Directivo, al personal de la institución, a los ex presidentes, a quienes participaron de la investigacion del libro del centenario y a todas las autoridades y entidades que acompañaron la celebración.
Finalmente, citó a Eduardo Couture y concluyó con un mensaje de cara al futuro: “Con esa fe lo entregamos hoy, intacto y de pie, a un siglo que comienza, feliz centenario, y que sean 100 más”



