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Regatas hizo crecer su rugby infantil: más chicos y una pasión que no para

Con 102 jugadores fichados entre M12 y la Escuelita, Alejandro Pettinari habló sobre la reconstrucción de las categorías formativas después de la pandemia

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Hay historias que se construyen durante años. La de Alejandro Pettinari está profundamente ligada al rugby de Regatas. En 2004 dejó de jugar por cuestiones laborales, de estudio y familiares, pero encontró otra manera de seguir vinculado a la actividad que tanto quería.

Primero fue dando una mano en lo que hiciera falta. Después llegaron sus hijos, que también comenzaron a jugar. Con el tiempo, aquella colaboración se transformó en un compromiso con el crecimiento del rugby del club.

Hoy Pettinari es uno de los referentes del rugby infantil de Regatas, una actividad que logró reconstruirse después de la pandemia. El desafío fue volver a convocar chicos y formar equipos para alimentar a las categorías juveniles. El resultado: un equipo completo en cada categoría, 102 jugadores fichados entre M12 y la Escuelita durante el último año y más de 15 encuentros por temporada desde hace tres años.

¿Cuántos años llevás trabajando por el rugby?

—En 2004 había dejado de jugar. Por mi trabajo, estudio y situación familiar no podía entrenar ni jugar. Entonces empecé a dar una mano en lo que hiciera falta, a pedido de miembros de la subcomisión como Pacha Cerella y Pío Fernández.

¿Por qué lo hacés?

—Porque era el lugar donde quería seguir estando. Ya no podía ser jugador, pero quería seguir perteneciendo al rugby de mi club. Después mis hijos empezaron a jugar y los acompañé. Hoy lo sigo haciendo porque formé amistades entrañables y tengo un compromiso con ellos para que quienes quieran jugar puedan hacerlo en las mejores condiciones.

¿Qué te llevó a ocuparte del rugby infantil?

—Post pandemia el rugby infantil arrancó de cero. Volvieron muy pocos chicos. Paco Robles inició la reconstrucción y después había que continuarla, con foco en el crecimiento y la captación. Decidí postularme porque creo que es la tarea más importante para sostener el rugby de Regatas.

¿Cómo está hoy la actividad?

—Está consolidada. Tenemos un equipo completo en cada categoría. El año pasado fichamos 102 jugadores entre M12 y la Escuelita y hace tres años jugamos más de 15 encuentros al año. Eso permite desarrollar a los chicos y entregar a las juveniles equipos completos. Todavía nos falta para alcanzar a los clubes más importantes de Rosario, pero estamos creciendo.

¿Cuál fue la fórmula para cautivar a tantos chicos?

—A los chicos se los cautiva enseñándoles rugby con juego y diversión. Ir a practicar tiene que ser un plan que disfruten. También hay que transmitirles a los padres que el rugby infantil es seguro, divertido e inclusivo. Y algo fundamental: todos juegan, son convocados y son importantes para el equipo.

¿Qué encuentran las familias?

—Un grupo de profesores y entrenadores que busca que los chicos se diviertan, hagan actividad física y aprendan rugby. También un ámbito para integrarse y generar vínculos. Los padres pueden involucrarse como managers o colaboradores. Todo el que quiera participar es bienvenido.

¿Cuánta gente trabaja a tu lado?

—Tenemos seis profesores y cinco entrenadores, divididos en siete categorías, además de más de diez managers. Son un nexo fundamental entre los jugadores, las familias y el club.

¿Cuáles son los próximos objetivos?

—Entregar a las juveniles un plantel completo, seguir aumentando la cantidad de jugadores y profesionalizar el staff. Estamos trabajando y participando de capacitaciones para construir el mejor ámbito de desarrollo deportivo para los chicos.

“Que vengan a descubrir de qué se trata”

Para Ale, el crecimiento no se mide solamente en jugadores o equipos. También está en las familias, los entrenadores y todos aquellos que hacen posible que cada chico tenga su lugar.

“Quiero agradecer a todos los que participan del staff, al club por brindarnos el espacio y los recursos y a los padres y madres por confiar en nosotros. Y a todo aquel que le interese nuestro deporte, que no pierda la oportunidad de acercarse al Club de Regatas. Que vengan a descubrir de qué se trata. Estoy seguro de que se van a encontrar con gente dispuesta a enseñar rugby, divertirse y formar equipos de amigos”, cerró.

El rugby infantil de Regatas crece con números, pero sobre todo con personas detrás. Pettinari es una de ellas y en esa combinación de formación, diversión y pertenencia está la clave de un proyecto que busca que cada vez más chicos encuentren en el club un lugar para crecer.

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