
Cinco años de suspensión. Un fallo contundente ante una agresión que excedió todos los límites.
Federico Hernández fue expulsado ante Conesa por el Torneo Clausura y reaccionó con extrema violencia: primero le dio una trompada al árbitro Dylan Suárez dentro de la cancha y luego lo pateó en el vestuario.
El Tribunal también tuvo en cuenta las amenazas e insultos contra la terna arbitral y resolvió aplicarle cinco años de suspensión.
Pero no fue la única sanción: Conesa se quedó con los puntos del partido y Argentino Oeste recibió una multa de $1.500.000, equivalente a 150 entradas generales.
Un mensaje contundente frente a la violencia que sigue golpeando al fútbol nicoleño.



