El maestro orfebre argentino Juan Carlos Pallarols trabaja en los últimos detalles del Cáliz de la Paz, una pieza destinada al papa León XIV que busca transformar materiales asociados con la guerra en un mensaje de fraternidad.
La intención es entregárselo durante la visita que el pontífice realizará a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre. Sin embargo, todavía no se definieron el momento ni el lugar en el que se concretará el encuentro, ya que el procedimiento dependerá del protocolo establecido para su permanencia en el país.
El conjunto está compuesto por un cáliz y una patena, el pequeño plato utilizado durante la celebración de la misa. Según explicó el artista, la obra incorpora metal proveniente de municiones utilizadas en conflictos bélicos, fundido y resignificado como símbolo de paz.
En el bajo pie estarán representadas las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. La patena llevará grabado el escudo pontificio de León XIV, mientras que en la etapa final se añadirán diamantes que fueron donados para completar el diseño.
Una obra construida con miles de pequeñas huellas
Una de sus principales particularidades es el carácter colectivo. Durante más de un año, la pieza recorrió diferentes puntos de la Argentina para que personas de distintas edades pudieran intervenir en su elaboración.
Las actividades fueron coordinadas con parroquias, museos, municipios e instituciones culturales. En cada escala, Pallarols presentó el proyecto y dirigió jornadas abiertas en las que los asistentes dieron pequeños golpes de martillo sobre un cincel colocado en la base metálica.
Cada impacto produjo una leve hendidura que luego fue integrada al diseño general. Las marcas individuales no pueden distinguirse en la superficie terminada: conforman una textura común que representa la participación colectiva.
No todas las partes viajaron de manera simultánea. Mientras los componentes más delicados permanecieron en el taller de San Telmo, el bajo pie continuó su recorrido para sumar nuevas intervenciones. Una vez concluida esa etapa, el orfebre se encargará del ensamble, los ajustes y la terminación.
Quienes participaron también pudieron dejar firmas, dedicatorias y deseos de paz en un libro que acompañará el regalo. Pallarols estimó que millones de personas intervinieron en el proceso, aunque no existe un registro público que permita precisar esa cantidad.
Una tradición iniciada con Pío XII
La creación no surgió exclusivamente por el anuncio del viaje de León XIV. Pallarols explicó que comienza un nuevo cáliz cada vez que la Iglesia elige a un pontífice, con la intención de donarlo posteriormente al Vaticano.
Según el orfebre, esta tradición se inició con Pío XII y la pieza destinada a León XIV alcanzará al octavo Papa. Cada ejemplar posee un diseño diferente, inspirado en el momento histórico y en el mensaje que el artista busca transmitir.
Uno de los antecedentes más recordados ocurrió con Benedicto XVI, quien recibió en Roma un cáliz de plata elaborado mediante una experiencia participativa desarrollada en distintos puntos de la Argentina. En aquella oportunidad, la obra también reunió pequeñas intervenciones realizadas por familias de todo el país.
La entrega quedó registrada en una fotografía en la que aparecen el pontífice, Pallarols y el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien años después sería elegido papa Francisco.
Con más de seis décadas de trayectoria, el artista realizó bastones presidenciales, insignias, trofeos, piezas religiosas y una réplica del sable corvo del general José de San Martín. La elaboración de cálices ocupa un lugar especial dentro de ese recorrido y mantiene una tradición familiar de varias generaciones vinculadas con la orfebrería.
Pallarols espera que León XIV pueda utilizar la nueva creación durante alguna celebración. Esa posibilidad aún no fue confirmada oficialmente, pero el cáliz será entregado junto con las huellas y los mensajes reunidos durante su recorrido por el país.



