Deportes

“Jugátela”: el sueño de Juan Cruz Lanchiotti viajó a México

Del Coloso de América y Soler a Ciudad de México, el defensor dejó su vida en San Nicolás para buscar un lugar en el profesionalismo

banner-noticia
banner-noticia
A veces el fútbol exige animarse a dejar todo atrás para ir detrás de una ilusión. Eso hizo Juan Cruz Lanchiotti. A sus 22 años, el defensor dejó su vida en San Nicolás y se instaló en Ciudad de México para jugar en la Academia del Atlante, acompañado por otros dos jugadores de la ciudad, Nicolás Quintana y Mariano Rosales. El estreno llegó el pasado domingo, con goleada 5-0 ante Academia Luzos. Ahora, el desafío es competir, destacarse y abrir una puerta hacia el profesionalismo.

Su camino se gestó en el baby de Libertad, siguió por Central Argentino, Argentino Oeste, 12 de Octubre, donde debutó en Primera a los 17 años, y Libertad de Lagos. Hoy, miles de kilómetros después, el sueño tiene otra camiseta.

¿Cómo nace tu amor por el fútbol?

—Todo se lo debo a mi viejo, que fue el primero en mostrarme una pelota y darme el amor por el fútbol.

¿Cómo fue tu recorrido por la Liga Nicoleña?

—Arranqué en el baby de Libertad de barrio Güemes. Después jugué tres años en Central Argentino. Por un tema de plata y viajes fui a Argentino Oeste, donde hice la mayoría de las inferiores. Luego pasé a 12 de Octubre, debuté en Primera a los 17 y estuve hasta el año pasado. Mi último club fue Libertad de Lagos.

¿Qué técnico te marcó y cómo descubriste tu posición?

—El Indio Figueredo me marcó mucho. Me insistió para ir a 12 y hacerme central. Toda la vida había jugado de lateral izquierdo, pero me hizo jugar en los dos laterales y sumar la posición de central. Eso me abrió muchas puertas.

¿Cuándo apareció la posibilidad de emigrar?

—Se dio a mitad del primer trimestre y, apenas me plantearon la oportunidad, no lo dudé: dije que sí al toque.

¿Cómo lo vivió tu familia?

—Me impulsaron porque sabían que es mi sueño. Nunca me pusieron una traba. Siempre fue: “Andá y rompela, cumplí tu sueño que acá te esperamos”. La primera persona a la que le conté fue a mi viejo.

¿Qué pasaba por tu cabeza antes de viajar?

—Pensaba cómo me iba a ir, qué iba a pasar con mi familia, mi novia, mi trabajo y mi vida en San Nicolás. Pero era un sacrificio que tenía que correr si quería conseguir mi sueño.

¿Cómo fue el debut?

—Muy bien. Le ganamos 5-0 a Academia Luzos. Fue intenso y peleado por momentos, pero supimos solucionarlo. Mis compañeros anduvieron muy bien, en todos los sentidos.

¿Qué diferencias encontraste con el fútbol argentino?

—Lo veo mucho más lento y menos intenso. Hay muchos espacios, casi no se usa el cuerpo y hay poco roce. Las canchas son sintéticas y se intenta jugar mucho por arriba. Tuve que bajar el juego “brusco” porque no están acostumbrados al choque de los argentinos.

¿Te costó adaptarte a la altura?

—En lo físico fue complicado. Antes de viajar entrenamos un mes con barbijos para trabajar el oxígeno. Estamos a más de 2.500 metros de altura y hay poco oxígeno, además de mucha contaminación en el aire.

¿Cómo son tus días?

—Entrenamos de lunes a viernes y martes y jueves tenemos doble turno. Arrancamos a las 5:00 o 5:30 porque a las 7:00 tenemos que estar en el club. Los sábados tenemos libre y los domingos jugamos. Acá nos dieron todo, departamento, comida y ropa, así que estamos cómodos.

¿Pudiste recorrer algunas ciudades?

—Hace poco que estamos y es difícil. La ciudad es inmensa y hay de todo, así que es difícil aburrirse acá en Ciudad de México.

¿Qué extrañás de Argentina?

—Obviamente, la familia. Pero la comida me puede. No pudimos conseguir ni una sola cosa de allá, ni siquiera algo parecido. Es todo picante acá, jaja.

¿Cuáles son tus objetivos?

—Ya estar acá es un objetivo cumplido. Después quiero lograr el campeonato, destacarme personalmente y mantener el nivel. A largo plazo, poder firmar con algún club más importante o que se abra otra puerta para seguir creciendo.

¿Qué le dirías a un pibe que no se anima a hacer una aventura como la tuya?

—Lo primero sería: “JUGATELA”. Desde chico me dijeron que el tren pasaba una vez y que había que tomarlo. Si el sueño es vivir del fútbol, hay que jugársela, entrenar y agotar todas las opciones. Y, por sobre todo, mantenerse humilde y tranquilo. Todo llega.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×