
En febrero de 2016, un hombre comenzó a buscar en la dark web a alguien que pudiera matar a su esposa. Le dio al supuesto sicario información sobre sus movimientos, una foto y hasta la dirección del hotel donde se alojaría durante un viaje de negocios. También le transfirió miles de dólares en bitcoins para concretar el encargo.
El hombre, que vivía en Cottage Grove, Minnesota, Estados Unidos, era un referente de la Iglesia de Dios Unida y estaba casado con Amy desde 1998. Juntos tenían un hijo y llevaban una vida que, a simple vista, no despertaba sospechas.
A pesar de ello, Stephen tenía varias amantes y había comenzado a planear cómo deshacerse de su esposa.
Para eso recurrió a “Besa Mafia”, una página de la dark web que ofrecía supuestos servicios de sicarios. Bajo el nombre de usuario “dogdayGod”, se comunicó con un administrador identificado como Yura y le pidió que mataran a Amy durante un viaje a Moline, Illinois. Para ello, le dio una descripción física de ella, una foto y datos sobre su vehículo.
Allwine llegó a gastar al menos US$12.000 en bitcoins para concretar el asesinato. La fiscalía sostuvo que uno de sus principales objetivos era cobrar un seguro de vida de US$700.000 del que él era beneficiario. Cuando el primer intento no funcionó, el hombre insistió y hasta consultó otras opciones para concretar el crimen.
Pero el plan tuvo un giro inesperado. En abril de 2016, Besa Mafia fue hackeada y los mensajes intercambiados entre sus administradores y los clientes quedaron expuestos en internet. La información llegó al FBI, que comenzó a contactar a las personas que figuraban como posibles víctimas de los encargos.
En mayo de ese año, un agente federal y un detective de la policía local fueron hasta la casa de los Allwine para advertirle a Amy que alguien había intentado contratar a un sicario para matarla. La mujer recibió la advertencia, aunque todavía no sabía quién estaba detrás de la amenaza.
El crimen y el intento de simular un suicidio
El 13 de noviembre de 2016, Amy comenzó a sentirse mal mientras estaba en su casa. Según reconstruyeron los investigadores, sufrió mareos, aturdimiento y sequedad en la boca. Su esposo le dijo a un conocido que la llevaría a recibir atención médica, pero finalmente no lo hizo.
Amy murió esa misma tarde por un disparo en la cabeza. La autopsia también detectó en su organismo una cantidad de escopolamina superior a la utilizada con fines terapéuticos, una sustancia que puede provocar confusión y somnolencia.
Cuando la Policía llegó al lugar, encontró a la mujer tirada en el piso de la habitación matrimonial, con un arma apoyada sobre uno de sus brazos. Stephen había llamado al 911 y aseguró que creía que su esposa se había disparado.
La escena despertó sospechas: los investigadores detectaron rastros de sangre y productos de limpieza en el piso, además de huellas que iban desde la habitación hasta el lavadero. También encontraron inconsistencias en la posición del cuerpo y del arma que no coincidían con un suicidio.
La investigación se concentró entonces en los dispositivos electrónicos de Stephen. Los peritos analizaron más de 60 aparatos secuestrados en la casa y encontraron pruebas que lo vinculaban con el usuario “dogdayGod”.
Entre los elementos más importantes había registros del navegador Tor, usado para ingresar a la dark web, búsquedas sobre escopolamina y un código alfanumérico de 34 caracteres que coincidía con el utilizado para pagarle a Besa Mafia. También encontraron consultas sobre Moline, la ciudad donde Amy tenía previsto viajar cuando se organizó el primer intento de asesinato.
Las pruebas digitales permitieron reconstruir cómo había sido el plan y vincular a Stephen con el intento de contratar a un sicario. A eso se sumaron los resultados de la autopsia y los rastros de pólvora que los peritos encontraron en su mano derecha.
Finalmente, Allwine fue detenido el 17 de enero de 2017, dos meses después del crimen y fue acusado de homicidio intencional en segundo grado. Sin embargo, días después, la fiscalía agravó la imputación a homicidio premeditado en primer grado.
La condena a prisión perpetua
El juicio comenzó el 23 de enero de 2018. Durante el proceso, la defensa sostuvo que Stephen no podía haber asesinado a su esposa porque no estaba en la casa en el momento de la muerte. También presentó testigos que aseguraron haber visto movimientos extraños en los alrededores de la casa.
Sin embargo, el jurado consideró que las pruebas presentadas por la fiscalía demostraban su responsabilidad en el crimen. El 31 de enero de 2018, lo declaró culpable y fue condenado a prisión perpetua sin posibilidad de recuperar la libertad.
Años después, Allwine intentó revertir la sentencia mediante una presentación judicial, pero la Corte Suprema de Minnesota confirmó la condena en agosto de 2021 y rechazó sus argumentos.
Fuente: Con informacion de TN



