Historias

Carlos Álvarez: mozo de profesión

Hace 23 años que trabaja como mozo.Trabajó en los restaurantes más destacados de Argentina y hace 10 años que despliega sus habilidades en nuestra ciudad

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Carlos Álvarez tenía 19 años cuando se cansó de trabajar como delivery y quiso cambiar de rubro. En un restaurante cerca de su casa en Villa Crespo, Capital Federal, había un cartel que decía “Se busca bachero y ayudante de mozo”. Consiguió el trabajo.

Hoy, a los 43 años y ya como mozo profesional, recuerda con nostalgia a Cosa cierta que, para ingresar a aquel primer trabajo, tuvo que cortarse el pelo y quitarse los aros de las orejas.

“Trabajé como ayudante de los tres mozos del lugar y de cada uno aprendí algo: uno más detallista, otro con mayor experiencia para resolver problemas en el momento y otro con las mañas de los “mozos de batalla”, como le dicen en el rubro”.

Un año después sintió tener las herramientas suficientes como para “largarse solo”, por decirlo de alguna manera, y consiguió trabajo como mozo: primero en una cadena de pizzería y luego en una parrilla.

Carlos recuerda, se inspira y ofrece a Cosa Cierta un concepto que se repite como un código en el rubro:

“El trabajo de mozo te tiene que gustar sí o sí; si no, no hay posibilidades de que sostengas el trabajo. No tenés feriado, día del amigo, ni cumpleaños en familia, ni navidad, ni nada”

Mar del Plata y Recoleta

Uno de los clientes de la parrilla en la que trabajaba, lo vio trabajar y le sugirió que busque experiencia de mayor nivel. Así fue que hizo varias temporadas en Mar del Plata en diferentes restaurantes y parrillas, pero fue en la Parrilla Fervor, en Recoleta, donde asegura que más aprendió y atendió a estrellas de la música y del cine, como el cantante Bono del grupo de rock U2 y el actor de Hollywood, Steven Seagal.

“Se entra con el plato por la derecha, se retira por la izquierda; los cubiertos van a un dedo de lo que sería el borde de la mesa, bien encuadrados en el medio; las copas bien fajinadas; mantelería, blanca; las servilletas no se doblan mucho para no manosearlas”.

Carlos asegura que, en el 80% de los lugares en los que trabajó, en Capital Federal o Mar del Plata, la paga no era mala, siempre trabajó en blanco y que la propina fue y es un ingreso fundamental para el rubro.

“Lo importante es la buena atención, escuchar y carisma. Sos casi como el psicólogo de la gente que viene a comer. Hay muchas cosas lindas y también feas, como el que viene a pedir de comer o el que le sobra y lo derrocha”.

San Nicolás de los Arroyos

Su abuelo paterno era español y al arribar a la Argentina puso un restaurante, el primero de la zona, en la Rambla, también en Recoleta. Su padre fue mozo y, de cierta manera, Carlos siente que continuó con el rubro familiar y que, cuando falleció su abuelo, ingresar a trabajar de mozo, era como tenerlo cerca. Entonces, se inspira

“La profesión te da muchas satisfacciones. En lo personal, me siento muy bien cuando atiendo mesas de familias numerosas. Uno, en cierta manera, en ese momento también se compromete con la familia: ves los gustos, lo que charlan, lo que necesitan y cuando se van te agradecen, eso no tiene precio”.

Su madre era correntina, pero de niña vivía en San Nicolás. En un viaje a Buenos Aires conoce al padre de Carlos quien hasta los 5 años vivió con su familia en San Nicolás. Cuando se separan sus padres, queda bajo la tutela de sus abuelos en Buenos Aires, pero desde niño viaja a San Nicolás a visitar a su madre. Hasta que a los 33 años se instala definitivamente en la ciudad, junto a su mamá, hasta que ella falleció.

 Realidad laboral

El sueldo promedio de un mozo en San Nicolás, junto a la propina suman el monto necesario para que una familia tipo, no sea considerada pobre en Argentina: a mitad de camino de la canasta familiar.

Carlos formó familia, conoció a su compañera de nacionalidad venezolana, también trabajando como mozo y ella en la cocina. Tuvieron una hermosa hija.

“El problema lo tuvimos con la mutual de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (OSUTHGRA) a pesar de aportar desde hace 20 años, ya que nuestra hija tiene capacidades diferentes y necesita determinadas terapias, también determinada leche, porque también tiene problemas cardíacos. La mutual no quería cubrir dichas demandas, hasta que hicimos un recurso de amparo y el juez falló a nuestro favor”

Al finalizar la entrevista, nos contó el plan que tienen con su mujer para llegar a tener la casa propia. Se entusiasma al hablar de su profesión y asegura que,trabajando como mozo, se puede salir adelante”.

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