Actualidad

‎“Detrás de un expediente hay una vida que se perdió”

‎A más de nueve meses del trágico choque provocado por un camión municipal, la familia de Juanpi Ferreyra continúa exigiendo la fijación de la fecha para el debate oral ‎

banner-noticia
banner-noticia

Leonela Velázquez, madre de Juanpi Ferreyra, estuvo en diálogo con COSA CIERTA y revivió el desgarrador calvario que le toca atravesar tras la trágica pérdida de su hijo de apenas 20 años, quien habría cumplido 21 el pasado 8 de julio. A más de nueve meses y doce días del fatal siniestro vial en el que un camión embistió al joven, la mujer expuso la profunda angustia que padece ante la falta de contención de las autoridades y la incertidumbre que rodea al caso.

El impacto inicial y el vacío diario siguen siendo una carga devastadora para toda la familia, que debe enfrentar cotidianamente la realidad de una pérdida abrupta e irreparable. “Lo más difícil fue enfrentar un dolor imposible de explicar, sin poder entender cómo mi hijo ya no estaba. Sentir que mi vida se derrumbó y tener que aceptar que nunca más voy a escuchar su voz ni abrazarlo“, relató Leonela con profunda conmoción sobre aquellos primeros momentos.

Con el paso del tiempo, el dolor lejos de desaparecer se transformó en una permanente sensación de soledad frente al Estado estatal e institucional: “Hasta hoy, nadie del Municipio ni de la Justicia se acercó a darme explicaciones claras ni a brindarme el acompañamiento que una madre necesita en un momento tan doloroso. Como mamá, lo único que quiero es saber la verdad y que se haga justicia por mi hijo“, remarcó durante la charla.

‎Esa falta de respuestas inmediatas mantiene en alarma en la familia, que teme que los tiempos procesales terminen dilatando la resolución final del caso. “Ese miedo sigue estando, porque quiero que la muerte de mi hijo no quede en la nada, Juanpi merece justicia, y como mamá voy a seguir luchando por él hasta saber que se hizo justicia. No voy a dejar que su vida y su muerte queden en el olvido“, ratificó con firmeza en diálogo con COSA CIERTA.

‎En cuanto al plano estrictamente legal, la instrucción judicial muestra avances relevantes pero se encuentra frenada a la espera de definiciones de agenda, Leonela explicó que su abogado le notificó el pasado 7 de este mes que la etapa investigativa ya está completa y no restan elementos por incorporar, restando únicamente que la causa llegue formalmente al despacho del juez Román Pratti para que defina el día exacto del inicio del juicio oral.

‎En ese mismo contexto, la situación del imputado genera una fuerte indignación en el entorno de la víctima, ya que Sebastián Casimiro, el empleado municipal imputado por homicidio culposo, fue citado a declarar pero optó por mantener el silencio, mientras que el pasado 14 se confirmó la extensión de su inhabilitación preventiva para conducir hasta el mes de febrero.

‎Pese a dicha restricción legal, la familia teme que no existan los controles suficientes en la vía pública para garantizar que el acusado no vuelva a estar al volante, por ese motivo, Leonela hizo un llamado desesperado a la comunidad: “Pido por favor que si alguien lo ve manejando, así sea una moto o un auto a Casimiro, que vaya y lo denuncie porque anda como si nada en la calle, mientras arruinó mi vida y se llevó la de mi hijo“.

‎El día a día de la madre está marcado por el recuerdo constante de Juanpi y el enorme vacío que dejó en la rutina familiar: “Estos meses los estoy atravesando como puedo, con un dolor que no se va y aprendiendo a vivir con una ausencia que jamás voy a aceptar. El alma se me rompió en mil pedazos“, confesó Leonela.

A hora de recordar el vínculo que los unía, Velázquez no dudó en repasar los gestos y la cotidianidad que más echa de menos. “De Juanpi extraño todo: Su voz, sus abrazos, su olor, sus risas y esos pequeños momentos que hoy daría mi vida por volver a vivir. Extraño que me diga ‘Ma te amo’. No hay un solo día en que no lo piense, porque una parte de mí se fue con él y la otra sigue acá, intentando aprender a vivir sin mi hijo“,expresó.

‎La inacción y la demora en los plazos judiciales provocan un constante desgaste emocional que acumula impotencia en los seres queridos, y expresó: “Siento impotencia, bronca y mucho dolor, mientras yo intento aprender a vivir con la ausencia de mi hijo, la Justicia sigue sin darme respuestas ni una fecha. Juanpi no es un expediente más, es mi hijo, y merece justicia“, manifestó sobre el laberinto burocrático.

‎Como un acto simbólico para mantener viva la memoria colectiva, el pasado sábado 17 allegados, amigos y familiares concretaron la colocación de una estrella amarilla en el lugar del hecho. La iniciativa buscó visibilizar la lucha y dejar una marca imborrable en el sitio donde ocurrió la tragedia, recordando la responsabilidad que pesa sobre el conductor imputado.

‎Para concluir, Leonela envió un mensaje directo al magistrado a cargo del juzgado para exigir rapidez y empatía ante un reclamo que ya lleva más de nueve meses sin fecha de debate. “Le pediría que tenga humanidad, que se ponga un segundo en mi lugar como mamá y que entienda que detrás de un expediente hay una vida que se perdió: La de mi hijo. Necesito que el asesino de mi Juanpi pague por lo que causó y por el dolor que nos dejó, y que la condena sea justa para la fatalidad que causó“, expresó.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior