
En ese proceso, el cannabis comienza a integrarse a cadenas productivas más amplias, que incluyen investigación científica, desarrollo farmacéutico, innovación tecnológica y grandes compañías de bienes de consumo.
Un crecimiento que se proyecta más allá de la década
Según Mordor Intelligence, el crecimiento del mercado global no se detendrá en 2025. La consultora proyecta que el valor total de la industria superará los u$s102.000 millones hacia 2030, impulsado por una tasa de crecimiento anual compuesta del 18% entre 2025 y 2030.
Aunque el informe no publica una cifra puntual para 2026, la proyección de crecimiento permite anticipar que ese año marcará un nuevo salto en la facturación global, consolidando una tendencia alcista que combina mayor legalización, expansión del consumo y diversificación de productos.
Esas cifras son validadas a su vez por el reporte de Research Nester, que señala que más allá de 2026, sus proyecciones indican que el cannabis continuará creciendo a un ritmo elevado, con una tasa anual compuesta superior al 18% hasta 2035.
De mantenerse esta tendencia, el valor global del mercado podría superar los u$s310.000 millones en poco más de una década, una magnitud que coloca al cannabis entre los sectores con mayor potencial de expansión a nivel mundial.
“Este escenario de crecimiento sostenido refuerza la percepción del cannabis como un mercado estructuralmente dinámico, con capacidad para atraer inversiones de largo plazo y generar economías de escala en distintos eslabones de la cadena productiva”, reseña el informe.
Sin embargo, Research Nester alerta que el crecimiento proyectado para 2025 y 2026 “convive con desafíos” que aún condicionan el desarrollo pleno de la industria.
En ese sentido cita las regulaciones, que siguen siendo estrictas y, en muchos casos, fragmentadas. Las diferencias normativas entre países, e incluso entre regiones dentro de un mismo país, generan costos adicionales y limitan las estrategias de las empresas con vocación de expandirse.
A esto se suman las preocupaciones vinculadas a los efectos adversos del consumo, un aspecto que mantiene abierto el debate en materia de salud pública y que obliga a los reguladores de cada país a avanzar con cautela para evitar pasos en falso que sean contraproducentes para los objetivos de desarrollo de esta industria.
América del Norte y Europa, los pilares del negocio
Uno de los principales motores de este crecimiento es el avance regulatorio, especialmente en América del Norte y Europa.
Estados Unidos y Canadá continúan liderando el mercado global, concentrando más del 65% de los ingresos totales.
En el caso estadounidense, el proceso de legalización a nivel estatal, junto con las discusiones en torno a la reclasificación federal del cannabis, anticipa un escenario más favorable para las empresas del sector, con menores cargas fiscales y un acceso más amplio al sistema financiero tradicional.
Canadá, por su parte, mantiene su posición como uno de los mercados más desarrollados y regulados del mundo, aunque enfrenta desafíos vinculados a la sobreoferta y la presión sobre los precios.
Europa aparece como el segundo gran polo de expansión, con Alemania como actor central. La implementación de un marco legal más amplio para el cannabis medicinal ha incrementado de forma significativa el número de pacientes y ha generado un efecto contagio en otros países del continente.
Este proceso refuerza el rol de Europa como mercado estratégico para los próximos años, tanto en términos de consumo como de producción e importación.
Más allá de los mercados maduros, el informe de Mordor Intelligence destaca el crecimiento acelerado de Asia-Pacífico, que se perfila como la región de mayor expansión relativa hasta 2030.
Países como Tailandia, Australia y Corea del Sur avanzan en programas de cannabis medicinal que abren nuevas oportunidades de negocio en mercados hasta hace poco cerrados a este tipo de productos.
A su vez, regiones como África, Medio Oriente y América del Sur comienzan a posicionarse como proveedores estratégicos, especialmente en el cultivo y la exportación de cannabis con fines medicinales e industriales.
La transformación del consumo
La transformación del mercado también se refleja en la evolución de los productos. Si bien las flores siguen representando el segmento de mayor participación, con cerca del 38% del valor total, su predominio comienza a diluirse frente al avance de nuevas categorías.
Las bebidas infusionadas con cannabis se destacan como uno de los segmentos de mayor crecimiento proyectado, impulsadas por la entrada de grandes empresas del sector de bebidas y consumo masivo.
A esto se suma la expansión de los productos de bienestar y nutracéuticos, que capitalizan la creciente aceptación del cannabidiol y otros compuestos no psicoactivos entre consumidores que buscan alternativas vinculadas a la salud y el cuidado personal.
Otro fenómeno relevante es el creciente interés por los cannabinoides menores, como el CBG o el CBN, que abren nuevas posibilidades terapéuticas y comerciales.
Este segmento, todavía incipiente, muestra una de las tasas de crecimiento más elevadas del mercado y refleja la creciente sofisticación de la demanda, así como el avance de la investigación científica aplicada al cannabis.
Según Ester Aso, investigadora española de la Fundación Canna, la industria del cannabis “vislumbra un mercado potencial enorme, valorado en miles de millones de dólares. De hecho, algunas estimaciones sitúan la tasa de crecimiento de la industria del cannabis en un 16% anual para los próximos años, de manera que se prevé que para fin de 2025 este negocio genere unas ventas comparables a la facturación actual de un gigante de la industria de la moda como es Inditex”.
“La industria está explorando otras muchas aplicaciones del cannabis más allá del uso terapéutico o recreacional, que incluyen la fabricación de textiles, materiales de construcción, productos de cosmética, abonos y alimentos para animales, así como productos para la alimentación humana”, dijo. Y añadió: “Grandes compañías del sector de la alimentación como Walmart y Coca Cola han valorado la posibilidad de desarrollar nuevos productos ligados al cannabis”.
Fuente: Con información de Ámbito



