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El presentismo no es el fuerte del diputado

Durante las últimas semanas volvió a ponerse en tela de juicio el compromiso del Diputado nicoleño Manuel Passaglia con los votantes bonaerenses por sus múltiples ausencias a la Cámara Baja

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En el transcurso de su primer año dentro de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, Manuel Passaglia le ha puesto cuerpo a la popular frase “brilla por su ausencia”.

Sucede que, sumado a la poca actividad que tuvo el cuerpo parlamentario desde fines del 2025 y en el año corriente, el representante de la Segunda Sección ha decidido faltar a más de la mitad de las sesiones celebradas desde su asunción el pasado 2 de diciembre. Día en el que justamente tampoco estuvo presente en La Plata.

En concreto, de los diez llamados al recinto celebrados en lo que va del Ejercicio, el ex Intendente solo se ha presentado en cuatro ocasiones sin cumplir ni siquiera la mitad del presentismo. Asimismo, como es de público conocimiento los legisladores deben justificar sus faltas o son plausibles de recibir multas, además deben anunciar con antelación en caso de una licencia, cuestiones que en este caso no habrían sido aplicadas.

En este punto es necesario destacar que la presencia de cada legislador no es gratuita para los contribuyentes provinciales, según las últimas actualizaciones el sueldo (dieta) de entre los $5,8 millones y los $6,3 millones de pesos mensuales a lo que se le añade el costo de los asesores que dispongan, más los agregados por desarraigo, logística, etc.

Más perlitas

Aunque los “faltazos” son la última tendencia de Passaglia, esto no tapa los otros episodios que protagonizó a lo largo de los últimos meses. Por ejemplo, no presentarse al momento de la jura como para dar indicios desde el primer momento de lo que se vendría tiempo después a pesar de la fuerte inversión realizada en la campaña para hacerse de ese lugar.

Otro recuerdo que dejaron sus días iniciales en el nuevo cargo fue su postura de rechazar el despacho que le fuera asignado para desarrollar sus tareas, con una versión que circuló fuertemente por los pasillos del Congreso y que sostenía que el nicoleño se refirió a su nuevo espacio de trabajo como “una mierda”. Este berrinche fue acompañado por una notificación oficial por parte del diputado en la que dejó constancia de su rechazo al despacho número 10 del Anexo de Diputados, además de devolver la cochera ubicada en el estacionamiento del Teatro Argentino, a 52 metros del despacho. Una cuestión que cargó de ironías su llegada a la Legislatura, más cuando se tiene en cuenta que el moderno espacio fue impulsado por su padre, Ismael Passaglia, cuando desarrollaba tareas en la Cámara.

Hermanos en el show

Por otro lado, tal como le gusta llevar adelante la política a Hechos, ambos hermanos Passaglia debían protagonizar algún episodio mediático para intentar ganarse un lugar delante de las cámaras. Siempre pensando en la campaña constante.

Tal como llamaría la atención Manuel ausentándose, previamente Santiago dio la nota al querer meterse de prepo a una sesión con la amenaza de tumbar un proyecto de Axel Kicillof.

Sin embargo, como el reglamento interno es el que manda y no el capricho del nicoleño, no pudo se de la partida dado que nunca había presentado la licencia correspondiente a su cargo como Intendente. Situación que si se da en la Cámara Baja, dado que a pesar de promulgarse como una variante de la casta tradicional, sigue presente en dos puestos diferentes ocupando lugares en el Poder Ejecutivo y Legislativo.

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