
Las vacunas son esenciales para prevenir enfermedades y, aunque durante los primeros años de vida los niños suelen recibir las dosis obligatorias gracias al seguimiento pediátrico, ese control tiende a disminuir con el tiempo.
“Al iniciar la escuela primaria, se exige que los niños tengan su esquema de vacunación completo. Aquellos que no lo tienen reciben las dosis necesarias”, explicó María Dolores Lucena, médica especialista en Medicina Familiar y General, a COSA CIERTA.
Sin embargo, con el paso de los años, los controles médicos se vuelven menos frecuentes. Esto no se debe necesariamente a una indicación médica, sino a que muchas familias no consideran al control médico como una herramienta preventiva, y solo consultan cuando ya hay una enfermedad presente.
Lucena destacó que a los 11 años, cuando los niños y adolescentes deben recibir refuerzos y nuevas vacunas, son nuevamente las instituciones escolares las que impulsan este seguimiento. “Los profesionales de salud recordamos constantemente a los padres la importancia de la vacunación”, agregó.
No obstante, es a partir de esta etapa donde comienza una brecha significativa en el cumplimiento del Calendario Nacional de Vacunación. Salvo situaciones especiales que requieran vacunas específicas —como la antigripal—, muchas personas dejan de considerar la vacunación como una necesidad.
Un ejemplo claro es la vacuna contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, recomendada a partir de los 15 años en zonas endémicas como la provincia de Buenos Aires.
“Nuestra mejor defensa”
Con el tiempo, se presentan dos escenarios: por un lado, algunos profesionales no recuerdan a sus pacientes la necesidad de los refuerzos (como la Doble adultos a los 21 años), y por otro, muchos jóvenes, aunque reciben la indicación, no la cumplen.
“Llegamos así a la edad adulta con personas que desean colocarse la vacuna antigripal sin contar con un criterio médico claro para ello, y que además carecen de otras vacunas obligatorias como la hepatitis B o la Doble adultos”, advirtió la médica.
También mencionó casos frecuentes de personas que reciben refuerzos antitetánicos cada vez que sufren una herida, cuando podrían evitarlo si tuvieran su esquema al día.
Por todo esto, Lucena hizo un llamado a la población:
“Es fundamental actualizar el esquema de vacunas acorde a cada edad; es nuestra mejor defensa contra las enfermedades”.
Además, recordó el impacto colectivo de la vacunación: “No solo protege al individuo vacunado, sino también a su entorno”, destacó.
Finalmente, recomendó a todas las personas conversar con su médico de cabecera sobre sus necesidades vacunales y acercarse a los vacunatorios oficiales —como el Hospital San Felipe, CEMPRE y las delegaciones municipales habilitadas— para recibir tanto las vacunas estacionales (como gripe y COVID-19) como las del Calendario Nacional, en caso de esquemas incompletos.



