Espectáculos

La simbiosis del último baile

Se estrenó "Venom: The Last Dance" finalizando una historia con sorpresas y la aparición de un villano superlativo.

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El Universo Cinematográfico de Marvel ha sufrido varios altibajos en los últimos años, y si bien la taquilla en su gran parte fue aceptable, los verdaderos fanáticos de las historietas de esta franquicias tuvieron sus durísimas críticas a las peliculas y series.

Tom Hardy interpreta a Eddie Brock, un periodista con una enfermedad terminal que solo se mantiene con vida producto de la unión a un simbionte llamado Venom. En este final de la trilogía, ambos personajes envueltos en una misma persona son perseguidos por las diferentes entidades gubernamentales y por el mundo del cual escapó el simbionte, por lo acontecido en la segunda entrega de la franquicia. Deberan tomar una decisión clave para el futuro de sus vidas y también del universo que se muestra en pantalla.

La película nos transporta a un México caótico, donde Eddie Brock se encuentra huyendo de las autoridades tras los desastres provocados en la entrega anterior. Aquí se introduce a Knull (Andy Serkis), el Dios de los Simbiontes, quien fue traicionado y encerrado por estos mismos en el hogar de Venom. Un villano con gran potencial que, desafortunadamente (o no), se siente más como un anticipo a futuros conflictos que como un antagonista tangible en esta entrega.

A medida que avanza la trama, la mayor parte de la acción se desarrolla en un Área 51 a punto de desaparecer o eso es lo que creen los turistas.

Durante la huida hacia Nueva York, Eddie se topa con una familia que se dirige al Área 51 con la esperanza de presenciar algo relacionado con extraterrestres, sin saber que están frente a uno de los seres más temibles del universo.

La trama principalmente se centra en la compleja relación entre Eddie y Venom, evocando la esencia de una clásica aventura entre amigos. Esta dinámica ofrece momentos de diversión y un respiro en medio del desastre. Sin embargo, la historia esta repleta de agujeros y presenta una estructura irregular, lo que dificulta la conexión emocional del público con los eventos en pantalla. A pesar de sus aspiraciones, la película a menudo se siente en apuros y superficial.

Tom Hardy, quien una vez más entrega una actuación sólida y carismática, complementada por una gran química con su simbionte. Lamentablemente, los personajes secundarios carecen de profundidad; muchos parecen ser instrumentos para avanzar la trama. Este enfoque convierte a algunos de ellos en figuras poco memorables, limitando la riqueza del universo que rodea a Eddie y Venom.

Entre los personajes secundarios, se encuentra Stephen Graham como el villano secundario que tiene un gran potencial, mas su desarrollo es mínimo.

El humor en “Venom: The Last Dance” busca conectar con el público, aunque a veces cae en la simplicidad. Hay momentos graciosos, especialmente en las interacciones entre los personajes principales. No obstante, algunos chistes se sienten forzados y no logran el efecto deseado, dejando a ciertos espectadores incómodos.

Una de las sorpresas de esta cinta son las nuevas formas que adopta Venom, desde un caballo hasta una rana. También destacan las diferentes manifestaciones de los simbiontes al transformarse por completo y fusionarse con humanos, especialmente la figura femenina que aparece hacia el final de la película.

Las escenas post creditos dieron que hablar, aunque la primera no revela mucho, sí deja la puerta abierta a posibles desarrollos en el universo de Sony conectado con Spider-Man.

La segunda escena, pese a que no aporta mucho a la trama principal, ofrece un cierre entretenido.

“Venom: The Last Dance”, a pesar de ofrecer momentos de entretenimiento, deja una sensación de vacío. La película intenta cerrar la trilogía de manera satisfactoria, se siente más como un producto que cumple con las expectativas que como una obra que aspira a dejar un legado. Para los fans del personaje, hay suficientes elementos para disfrutar, pero muchos desearán un desenlace más ambicioso que haga justicia a la complejidad de Eddie y su simbionte.

Se espera una taquilla similar a la de “Deadpool & Wolverine” aunque el entusiasmo en el público no sea el mismo. Un villano poderoso en el futuro, quizás con uno de los superhéroes más icónicos de la historia es la gran esperanza de esta entrega. Y uno de los mensajes claros que nos brinda es que todos podemos ser el villano de una historia mal contada.

Larga vida al séptimo arte.

Fuente: por Mariano Kane

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