Lucas Hernán Giuggia es director de cine, guionista y docente de sociología, cultura y comunicación, además de un apasionado por la enseñanza. Su vínculo con el arte trasciende el cine, ya que desde siempre ha sido “carrocero”, involucrándose en la creación de diferentes proyectos artísticos.
También se desempeña como operador y conductor radial en “Remember Good Times”, un programa emitido por Radio NOBA, donde recorre las distintas décadas de la vida desde una perspectiva cultural y artística.
Actualmente, se encuentra en la etapa final de su nueva película, “Decepciones del alma”, cuyo estreno está previsto para los próximos meses.
Sobre sus comienzos en el cine, Giuggia recuerda: “Nací con esta vocación. Desde chiquito, mi juego favorito era hacer películas o cualquier actividad relacionada con el arte. Me gustaba escribir, contar historias y crear personajes. Un día, mi mamá me regaló un proyector de diapositivas, un juguete muy popular en los años 80. Con él, proyectaba imágenes y cobraba entrada a los chicos del barrio. Todavía conservo algunas de las películas que hice cuando tenía 7 u 8 años, que tenían un formato similar al del cómic o el manga”.
La adolescencia marcó un giro o generó otra perspectiva respecto al mundo audiovisual o como realizarlo. Sobre esto nos cuenta: “En mi adolescencia sentía vergüenza de hacer lo que hacía. Me sentaba en la terraza de mi casa a escribir guiones. En ese momento, si eras un chico, solamente pensabas en jugar al fútbol. El secundario me brindó la posibilidad de probar nuevas cosas: en la estudiantina pude hacer un sketch cómico, llevaba la cámara a la escuela para registrar los últimos años del secundario y capturar grandes momentos”.
La preparación profesional en el arte a veces tiene comienzos complicados. Sobre esto, explica: “Mi papá decía que con el cine me iba a morir de hambre; algo de razón tenía. Mi mamá, en cambio, decía que era mi vocación y que debía seguir ese camino. Así fue como, con el apoyo de mis viejos, me fui a estudiar a Buenos Aires, a la Universidad de Belgrano. Fue una carrera muy completa, ya que era una licenciatura en producción radial y televisiva de cuatro años, con profesores muy importantes: productores y directores que ya estaban en televisión con gran éxito. Una carrera completísima como herramienta, un conocimiento integral que me ayudó en todos mis trabajos futuros”.
Acerca de sus inspiraciones y referentes, relata: “Existen muchas películas que marcaron mi camino y mi forma de pensar el cine. ‘Volver al futuro’ fue una película que me impactó en la adolescencia, al punto de enamorarme de la década del 50. También consumía todo el concepto popular de aquellos años: las películas de Olmedo y Porcel, ‘Los bañeros más locos del mundo’ y muchas otras de esa época, todas vistas en el cine de la ciudad. De más grande, comencé a mirar la etapa de oro del cine argentino, con figuras como Luis Sandrini y Tita Merello. También ‘Esperando la Carroza’ fue una película clave para mi vida artística; el humor de esa cinta se impregnó en mí. Como referentes internacionales, admiro a Spielberg, Tarantino y Fellini. A nivel nacional, se podría decir que los que más sigo son Alejandro Doria y Juan José Campanella”.
Las dificultades del séptimo arte también dijeron presente en su vida: “Cuando uno persigue sus sueños, tarde o temprano, se ve afectada su propia economía, hay esfuerzo, sacrificio y a veces no llegás a cumplir con el objetivo. Otro problemática es el tiempo: nadie, desafortunadamente, puede vivir del cine en la ciudad y al momento del rodaje, cuesta mucho poder coordinar los tiempos entre todos y lleva mucho más del deseado. El tiempo es dinero. Por suerte tengo otros trabajos”.
Acerca de “Decepciones del alma”, su nueva película, explica: “Es mi quinta película. Se trata de una historia familiar, ambientada en Navidad, que transcurre en distintas épocas y años. Un suceso del pasado es el desencadenante de la trama, que se irá desarrollando a lo largo de toda la historia. Es un guion que escribí en 1998, lo corregí y adapté a la actualidad. Espero estrenarla este año, si los tiempos lo permiten”.
En similitud con “Los Fabelman”, de Steven Spielberg, Lucas nació con la pasión por el séptimo arte en sus venas. Desde temprana edad, soñaba a tiempo completo con historias y anécdotas que su entorno narraba, llevándolas a la pantalla. A su vez, esa pasión lo llevó a intentar establecer a los actores, personajes y locaciones nicoleñas en un marco de producción audiovisual que pudiera recorrer el país o incluso el mundo.
En un momento del arte, en el que uno hace puchero y el otro hace puchero, son necesarios golpes de timón que cambien el paradigma de lo establecido. La ausencia de creatividad y originalidad, ante el talento innato, no es más que otro reflejo de la sociedad. A pesar de ello, hay quienes siguen intentándolo: algunos con éxito, otros con la satisfacción de haberlo intentado. Las historias pueden trascender desde cualquier lugar. Larga vida al séptimo arte.