Sociedad

Mai Echaniz: energía creativa que se despliega entre música, fotografías y emociones

Cantante, fotógrafa, docente y editora, Mailén Echaniz transita múltiples caminos del arte con una premisa clara: disfrutar y contagiar alegría en cada experiencia que crea

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Mai Echaniz, una artista que hace de su sensibilidad una fuerza transformadora. Es vocalista en “VHS” y “Las Brujas de Zugarramurdi”, fotógrafa, docente de música y editora de sus propias producciones. Su recorrido se define por la conexión con las emociones y por una mirada amplia sobre el arte como forma de expresión vital.

Desde chica sintió el impulso de explorar disciplinas artísticas. “Me anoté en la escuela de arte cuando terminé la secundaria, creí que iba a ir por el lado de la música porque mi viejo es músico y eso influyó en mis decisiones. En ese momento me anoté en música y en fotografía porque son las dos ramas del arte que me fascinan”, recuerda.

No hubo un único momento decisivo, sino una acumulación de vivencias que la fueron orientando: ver en vivo a grandes artistas como Paul McCartney, sentir el deseo de vivir de su pasión y también inspirar a otros. Esa mezcla de admiración y convicción fue moldeando su camino.

Tanto la música como la fotografía forman parte de su identidad. “No podría definir lo que tienen en especial, pero sí lo que tienen en común: traen diversión a mi vida. Si eso no ocurriese, probablemente no las haría”, afirma. La integración entre ambas es tan natural que, según confiesa, no puede imaginar una sin la otra. La exigencia de llevar adelante varios roles al mismo tiempo no le quita placer a su trabajo, al contrario: refuerza su sentido.

Esa convivencia entre pasiones la impulsó desde el inicio. “Me acuerdo de escuchar a los Beatles y no solo prestaba atención a su música, también estudiaba sus videos, me guardaba miles de fotos. Así comprendí que ambas pasiones se iban a mezclar para siempre. De hecho, entro al mundo de la música por tomar fotos a bandas y producir algunos de sus videos. Hoy también soy la editora de mi banda”.

El canto apareció después, casi como una revelación. Empezó con la guitarra y fue su profesor, el ‘Piojo’ Portanova, quien advirtió un talento que ni su entorno ni ella misma veían. Un amigo le prestó una placa de audio, grabó sus primeras canciones en casa y el resultado sorprendió a todos. Así, con esa confianza, se animó a mostrarse.

La reflexión sobre el rol de la mujer en la música también ocupa un lugar en su discurso. “Hoy estamos las mujeres en la escena, hay representatividad que antes no teníamos. Aun así, falta para alcanzar una igualdad real. Pero ver a chicas, alumnas o nenas que vienen a los shows preguntando cómo empezar, me confirma que el camino avanza”.

Su mensaje es claro: no perder de vista el disfrute. “Muchas veces las personas se olvidan de disfrutar del camino. Yo busco que, a través de lo que hago, quien escuche o vea también pueda disfrutar. Desde ahí, se puede lograr cualquier cosa”.

Entre acordes, imágenes y emociones, Mai Echaniz construye una obra auténtica que invita a sentir. En su arte no hay fórmulas: hay pasión, valentía y alegría compartida.

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