
La comunidad educativa de la Escuela Primaria N.º 45, ubicada en calle Zaracondegui 474, fue víctima de un robo durante la madrugada. El hecho provocó daños en distintas partes del edificio y desorden en varios sectores internos de la institución.
La alarma de la escuela se activó durante la madrugada, lo que motivó la llegada de efectivos policiales y de la directora del establecimiento para verificar lo ocurrido.
Al ingresar, el panorama fue desalentador: ventanas violentadas, una abertura rota, tejidos de protección destruidos y varios sectores internos completamente revueltos.
En la cocina, incluso, quedaron elementos tirados sobre el piso, señal de que quienes ingresaron revisaron distintos espacios en busca de objetos para llevarse.
Más allá de lo material, el episodio generó malestar y preocupación entre familias, docentes y trabajadores de la escuela, que ven con inquietud cómo los establecimientos educativos vuelven a convertirse en blanco de la inseguridad.
Este tipo de situaciones no solo provoca pérdidas económicas o daños edilicios. También deja consecuencias en la vida cotidiana de una comunidad que intenta sostener los espacios educativos en condiciones y que muchas veces debe afrontar reparaciones, trámites y una sensación constante de vulnerabilidad.
Por estas horas, la Policía trabaja para intentar determinar quiénes fueron los responsables del ingreso y qué elementos pudieron haber sido sustraídos durante el robo.



