
Pedro recorre desde hace años las calles de San Nicolás vendiendo pochoclos sobre su bicicleta. A pesar del paso del tiempo y de las secuelas que le dejó un accidente, continúa desarrollando su actividad diaria y se ha convertido en una figura reconocida para vecinos de distintos barrios de la ciudad, especialmente de la zona sur y de Barrio Somisa.
En los últimos días, numerosos nicoleños comenzaron a compartir mensajes de reconocimiento hacia su historia y su perseverancia. Quienes lo conocen destacan su trato cordial, su constancia y el esfuerzo que realiza para seguir trabajando durante todo el año, tanto en invierno como en verano.
“Pedro es un vendedor con una honra gigante y, con todos sus años de trabajo, aún sigue”, expresó un vecino. Otros recuerdan haberlo ayudado cuando tuvo dificultades para desplazarse con la bicicleta o atravesar distintos obstáculos urbanos. “Apenas podía cruzar la vía, lo ayudé y le compré. Es un luchador de la vida”, relató otro nicoleño.
La memoria de muchos vecinos también recupera las distintas etapas de su recorrido laboral. “Pedro querido, cuántos años vendiendo helados y pochoclos. Se camina toda la ciudad”, recordó una mujer. Otros destacan que su presencia se ha vuelto habitual en espacios públicos y paseos frecuentados por familias, especialmente durante los fines de semana.
A raíz de esta situación, en redes sociales comenzó a tomar fuerza una propuesta impulsada por vecinos que busca ofrecerle a Pedro una alternativa de trabajo más estable. Entre los comentarios, numerosos nicoleños expresaron su deseo de que pueda ser considerado para vender sus productos en el futuro complejo de cines que se construye en la ciudad.
La iniciativa apunta a que el histórico vendedor cuente con un espacio fijo y resguardado de las inclemencias climáticas, evitando el desgaste que implican las largas jornadas recorriendo las calles en bicicleta. No obstante, quienes impulsan la idea reconocen que una eventual incorporación dependerá de decisiones y autorizaciones que exceden la voluntad de la comunidad.
Paralelamente, también comenzó a evaluarse la posibilidad de organizar una colecta solidaria para brindarle una ayuda económica directa. “Cada uno podría poner lo que pueda o quiera y al final se le da a Pedro”, expresaron algunos vecinos, quienes además plantean la necesidad de establecer un mecanismo transparente que garantice el correcto destino de los aportes.
Las propuestas aún no tienen una definición concreta, pero reflejan el afecto y el reconocimiento que muchos nicoleños expresan hacia una figura que, desde hace años, forma parte del paisaje cotidiano de la ciudad.

